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Ernesto Sábato y los machacados lugares comunes

Falleció Ernesto Sábato. Un escritor muy estimado, muy apreciado y admirado. Parece que sus posiciones políticas y su larga consecuencia lo distinguían. Personalmente es uno de mis favoritos. Francamente no sé mucho de él, lo mucho que podría saber un estudioso o un crítico. El Túnel lo leí muy chamaco, con poca atención y tengo que (quiero) leerlo de nuevo. Sobre héroes y tumbas lo compré como a los 26 años, lo dejé en el librero y lo vine a sacar de su empaque hasta el año pasado, ¡unos 8 años después! Pienso que en su momento no me tocaba leerlo y seguro habría pasado por él de noche como en el caso de El Túnel. Sobre héroes... es tremendo: los personajes, la trama, el trasfondo, el mundo de los invidentes… todo el conjunto. Después me seguí con Abbadon; no me enganchó como el anterior, lo sentí más personal, tal vez más experimental y obsesivo, si se puede ser más. Pero hay pasajes memorables, como la teoría expuesta por el profesor ante Beba y Quique, en la que se demuestra que Jeohvá y Satanás son la misma entidad, que somos súbditos de Satán y que empezar a comer carne alejó a la humanidad de la espiritualidad. Así que los judíos y quienes directa o indirectamente los siguen, se han tragado y se siguen tragando el anzuelo de que “Jeohvá, es el bueno y Satanás el malo”.

Esto, algunos artículos sueltos por ahí y algunos datos biográficos completan todo mi conocimiento del Sábato. Estos días mucha gente pega esquelas y frases in memoriam. Lo primero que les sale son frases como “Hasta siempre, maestro”. ¿Por qué hasta siempre, por qué las fórmulas tan machaconas que de tanto que tratan de decir terminan por no decir nada? Seguro a Sábato le habrían hecho fruncir el ceño. Y el “maestro”. Qué chocante. Es comprensible que en el arrebato de afecto y simpatía la gente busque algo que suene respetuoso y familiar, como “maestro”, pero no deja de sonar salamero y falto de imaginación. Porque el día que muera García Márquez van a decir, obvio, “Hasta siempre, Gabo” o “Hasta siempre, maestro” o “maestro gabo” o algo que suene igual de fofo y trillado. Y cuando muera la Poniatowska, será “hasta siempre, Poni” o “hasta siempre, amiga”, aunque en la puta vida la hallan tratado;  o sí, pero en realidad no haya sido su amiga. No dudo de que en este mismo texto haya lugares comunes involuntarios, es normal, todos caemos, pero publicarlos una y otra vez hasta la náusea (para acabar con otro lugar común) termina por ser una monserga.

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