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Archive for 22 agosto 2011

¡Bienvenido, Juanito (o lo que queda de ti)!

agosto 22, 2011 1 comentario

Bueno, creo que esto cierra con broche de oro o “dorado”, como la chis, estas notas de malvenida a México a los restos del Karol, mismos que parece que ya andan de gira artística por las principales ciudades aportadoras de millonarias sumas y millones de fieles seguidores de esta gente que gusta de andar en camisón todo el “santo” día.

Aquí vale la pena recordar que hay gente que se mete a este negocio de la religión católica y no se dedica a tocar niños, despojar de tierras, colaborar con el sistema y darle en la madre al jodido o asustarlo con “mostros” del má allá si no se cae con la plata en el más “acá”. Pero son los menos. Y los más, como éste que recibe el agua bendita en la foto (que seguro con mucho gusto levantaría la cara y lamería, si pudiera, el cabrón), es de los que parlotean, estiran la mano para cobrar y en la otra tienen la cruz o la pistola, la de carne o la de metal.

La foto es de una amiga de la Farlete en estos días de agitación madrileña por indignación ante el sistema y ante la persistencia de estos célibes sodomitas de seguir vivos y jodiendo a este jodido mundo.

 

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Editorial de ECDQEMSD 15-ago-2011

El buen Pirata se aventó un editorial tan bueno como malos están los tiempos. Resume mucho de lo que en los últimos días  agitó a mucha gente en todo el mundo y ojalá siga agitando. El poder de la tele, los comerciales  y el control publicitario es muy fuerte en todo el mundo, pero la indignaión, el hartazgo y la bota en el cuello van llegando a un punto en el que, como aquel pesacador de Michoacán o Tampico, no recuerdo, decía: “si nosotros no queremos que el pinche gobierno nos dé nada, nomás queremos que nos quite la pinche bota de encima de la cara”.

AHÍ EN LAS CALLES

Ese Futuro Sin Presente

En Caso De Que el Mundo Se Desintegre - noticias del mundo - noticias internacionalBienvenidos a los noticias del mundo que nos dan un curso intensivo de activación de bombas sociales.

Él se llama Abdul, nació en Egipto, tiene 25 años, estudio en la universidad, le dijeron que sin estudio no eres nada. Quiere aplicar lo que estudio, quiere decidir, quiere planear un futuro. Estuvo en la plaza el día que le respondieron con palos, gases y topetazos de caballos.

Ella se llama Fernanda, es chilena, mientras su familia pudo le ayudaron con los estudios, un día ya no pudieron y debió abandonar sus sueños de ser lo que quería ser. Le trataron de convencer que era normal pagar para estudiar, le dijeron que el cobre que se extrae de su tierra es para otros gastos, como los militares, le trataron de convencer que era normal que el que tuviera dinero progrese y que el que no se fuera a su casa a mirar la televisión porque no había nada que hacer en las calles.

Él es Jean Paul, sus padres son marroquíes y reside en las afueras de Paris. Ninguno de sus amigos puede entrar al centro, su madre murió de sida y su padre lo dejó con su abuela. No estudia, no trabaja, pasa los días sentado en las escaleras del complejo habitacional. ¿y si prendemos fuego esos automóviles que jamás podremos tener? Total y la policía vendrá a buscarnos igual aunque no hagamos nada.

Ahí está David y Rebeca, tienen 22 años, nacieron en Tel Aviv y ya no pueden pagar la renta. Le ofrecieron casa en las colonias nuevas, las que se usan para desplazar palestinos. No saben que hacer, estarán endeudados de por vida y la vida ahí es peligrosa. -¿no nos usaran para acrecentar el odio? ¿no seremos parte de una lógica perversa que justifique balas y misiles?

Miguel vive cerca del estadio del Real Madrid, tiene 16 años, su madre es ecuatoriana, su padre andaluz, es el último de 8 hijos. Por ahí nadie tiene curro. Su hermano mayor hace un año que perdió el empleo y le dijo que la mitad de los jóvenes de España no tienen trabajo. A miguel le parece que la mitad es poco, todos sus amigos y los hermanos de sus amigos viven de lo poco que le puedan dar sus padres. Miguel esta indignado, pero ¿qué puede hacer con su indignación?

Ese es el Chuz, 14 años, quizás sea hondureño, mexicano, colombiano, argentino, peruano. Ni el mismo sabe bien, porque cuando se bajo de ese camión no importó si eso era Venezuela, El Salvador, Guatemala o California. Ya no había nadie a su alrededor. Le dieron como primer juguete una pistola automática y desde hoy tenia oficio, también le dijeron que se cuide de la policía, ellos no quieren a los sicarios que no trabajan para ellos.

La pequeña se llama Beth, en honor a la reina, vive en Birmingham. Tiene 11 años y esta sola frente a la tele, igual que el día que vio el casamiento del príncipe William. Ahora todos están en las calles. No sabe bien que pasa, a papá no le pudo preguntar, debe estar borracho otra vez, como siempre, y mamá trabaja de noche. Ella salió y rompió de una pedrada un aparador donde había un vestido como el de Victoria Beckham. Ya lo dijo el primer ministro, “vamos a contraatacar”. Ella está procesada por destrozos, incitación a la violencia y desacato a la autoridad. -Señor juez ¿qué es procesada?

Así la lista continua, con Luiggi, José, Shirley, Alí, Moisés, Ling, Ian, Dereck, Marinha. Así sigue, en miles de ciudades y suburbios del mundo. Sin oportunidades, sin futuro, sin poder, sin existir, sin ser. Con rabia, con rencor, con incomprensión. Todo lo que aparece en las vidrieras no es para mi.

Todas esas publicidades no son para mi. Todos esos discursos no se dirigen a mi. Somos bombas añejadas de 15, 18, 20, 25 años. Somos bombas sociales activadas.

John vive en Oklahoma. Su madre es una alcohólica que le mira con odio; si una madre con odio. Su padre pudo ser cualquiera. El rap lo fue criando. La vida es como un video juego. Lo dijo en voz alta mil veces, pero no había nunca nadie para decirle que no. -El novio de mamá también me odia y me lo hace saber. Para mi es por miedo de que algún día diga lo que él me hacia cuando quedábamos solo en la casa. -Yo era un niño y nadie le cree a un niño odiado. -El otro día en el supermercado me di cuenta que un rifle de alto impacto con mira telescópica está más accesible que la última consola de video juegos. -Desde aquella terraza podría divertirme tanto!!!

Bombas sociales, millones, activadas, siempre las cámaras llegando cuando ya estallaron, siempre el aparato represivo arrojando gasolina al fuego, siempre lo mismo, sin oportunidades, sin futuro, con un presente en llamas.

Continuando con las noticias del mundo: la libertad permanecerá cerrada por reformas durante el año próximo… esto en referencia al monumento ubicado en Nueva York según informó a New York Times el ministro del interior.

¿Por qué será que los perros callejeros siempre están del lado de los manifestantes en todas las protestas? ¿notaron eso? Ahí en Grecia, en España, en Egipto, en Siria, en Marruecos, en México, en Argentina, en Chile. ¿será que sí reconocen la injusticia? ¿será que al ver palos y escudos recuerdan cuando siendo cachorros los lanzaron a las calles a palazos y patadas, sin oportunidades, ni futuro?

Servicio de urgencias

Uno de los peores momentos en la vida de una persona es llegar mal a un hospital. Peor: llegar mal a urgencias de un hospital público de la ciudad de México (por supuesto que desgraciadamente mucha gente de otras partes del país ni siquiera puede llegar a un mal hospital). En urgencias se refleja lo mal que está y que estamos todos en una ciudad deforme, desorganizada y mal administrada. Hay que tener mucha paciencia y mucha necesidad para tragarse la grima que da ver una larga lista de carencias y contrastes. Por ejemplo, hay unas grandes pantallas delgaditas Samsung bien padres empotradas en el techo de una sala en la que faltan asientos, y varios de los que subsisten o no tienen el respaldo o les falta el asiento.

Normalmente no hay ni camillas ni sillas de ruedas disponibles para el paciente. No hay un vaso ni agua con que llenarlo. No hay papel higiénico ni servilletas ni nada para limpiarse una vomitada o sonarse la nariz o limpiarse en el baño. Mucha gente tiene que sostener su propio suero en alto con la mano que le queda libre. En algunas salas no es raro que haya un radio a buen volumen y casi es seguro que en todas hay siempre un taladrante golpeteo de máquinas de escribir. El ahorita y el ratito pueden equivaler a horas que, con el dolor que llevó a alguien a tan mal lugar, el ambiente de aire pesado, ruido de baladas nauseabundas, teclas, quejidos y penetrantes olores a chis, caca y enfermedad, pueden parecer días.

Los médicos  y las enfermeras pueden ser ángeles o pesadillas; amables o déspotas, insensibles o atentos. Los que no son ineptos, funcionarios, jefes, charros o esquiroles, no hacen un trabajo fácil; ni en las mejores condiciones ni con una remuneración equivalente a su esfuerzo.

En urgencias se reproducen las incongruencias nacionales (cortinas de lujo en la oficina del director y butacas de plástico tuneadas para fungir como sillas de ruedas); las deficiencias (no tenemos ese medicamento, vaya a comprarlo);  y las frustraciones (el paciente en una silla dura durante horas con un calmante como medicamento administrado).

Una viejita salió de una crisis de hipoglucemia. La llevaban seis personas. Eran las 2 de la madrugada y querían taxi. Les cobraban ciento cincuenta de Balbuena a pasando Santa Marta Acatitla (vivimos “de este lado”, le dicen al taxista). No quisieron. En cerca de 40 minutos pararon a 5 o 6 taxis, de los pocos que pasaban a esa hora,  y no se iban. La viejita, con unos trapos encima, despeinada, en chanclas, recién dada de alta, no se podía ir a su casa, misma en la que seguro vivían todos los acompañantes, porque entre los y las seis no podían juntar 150 pinches pesos para irse. ¿Cómo van seis persona a llevar a una viejita a urgencias al hospital y sin dinero? ¡De hecho cómo van a cualquier  lugar seis personas con una chingada viejita! –y sin dinero (después recordé que dos o tres de ellos se compraron unas tostadas y unas cocacolas mientras la viejita estaba adentro). Obviamente, sí traían, pero seguramente pensaban cosas como y yo por qué voy a poner más pal’ taxi que el huevón de mi cuñado, o la mamona de mi hermana o este pinche bolsudo de mi primo, etc., etc., etc.

Un reguetoneroque va presionando su propia camiseta ensangrentada contra el rostro, llega acompañado por la novia o hermana, quien dice a los médicos: lo acaban de picar en la cara. Y uno de ellos pregunta con sorna ¿nada más en la cara?… pásalo para allá.

Karol Wodzilla regresa a México

agosto 6, 2011 1 comentario

Ni muerto podemos deshacernos de Karol Wodzilla, alias Juan Pablo 2. El afamado comparsa de pederastas y sodomitas, alcahuete de regímenes autoritarios y mudo testigo de severas injusticias en el tercer mundo, regresa a México en forma de cenizas metidas en una cápsula. Hará una gira de 4 meses por diferentes diócesis, en las que sin duda recaudará, como ya lo hizo en vida, fuertes sumas de dinero que irán a dar a las arcas de uno de los países más ricos del mundo.

No hay que esperar al 17 de agosto, que es cuando llegarán los restos, calificados de “primer nivel” (?). Desde ahora ya hay que soportar los bombardeos mediáticos que arengan que la visita de las cenizas del anterior papa servirán para reforzar (¿más?) la fe del pueblo mexicano, el cual atraviesa por tiempos difíciles, pero con el vaho de los hedores de lo que quedó del K. Wodzilla, se podrá “recuperar la paz y la convivencia pacífica para construir un México más justo y fraterno” (dice el presidente de la CEM y arzobispo de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes).

Ya no viene en camisón, ni en forma de estampitas: ahora viene hecho polvo, recargado y listo para seguir mareando a millones de mexicanos ingenuos.

La bestia (Pedro Ultreras, 2010)

agosto 1, 2011 6 comentarios

En 1999 cerró definitivamente la estación de ferrocarriles de Buenavista. Tiempo atrás se venían cerrando otras estaciones en distintas partes de la República. Con ello se canceló definitivamente un logro de principios del siglo XX en México: el transporte ferroviario de pasajeros. Actualmente sólo quedan algunas rutas de carga (las pocas dos o tres de pasajeros sólo son turísticas). Cargan mercancías, en forma de bienes y, desgraciadamente, de personas. Desde la frontera sur, en Ciudad Hidalgo, colindante con Guatemala, hasta las principales ciudades de la frontera norte, circula una de las mayores vergüenzas nacionales. La bestia o El tren de la muerte, devora a miles de centro y sudamericanos. Viajan sobre los vagones, entre ellos y expuestos a todo, incluida la peor amenaza: el hombre. Sea en forma de policía migratoria, de zetas, de asaltantes, violadores, extorsionadores, secuestradores y demás escoria insensible, estos criminales, junto con las autoridades ciegas, sordas y corruptas, son los responsables de que la ruta del sureste del tren de carga sea descrita por la gente que se atreve a hacerla como uno de los peores infiernos que la mente pueda imaginar. Las ruedas del tres mutilan o matan a quien vence el sueño, el cansancio  o a quien busca escapar de un asalto. Los asaltantes también mutilan y matan, pero además vejan, violan, humillan, secuestra, despojan , asesinan y destruyen ilusiones que de toda maneras difícilmente se habrían de realizar.

El padre Alejandro Solalinde, una de las principales voces  que lleva años denunciando el maltrato que todos los días sufren cientos de inmigrantes que cruzan el país, se pregunta cómo es posible que se les deje subir al tren, en principio de cuentas. Porque hay gente que supervisa los vagones, los carga y engancha; y hay maquinistas y vigilancia y gente que no puede no verlos encima de los vagones. Una posible repuesta, afirma  otro sacerdote defensor de los derechos de los migrantes que cruzan por el país, es el sometimiento de México a las peticiones del gobierno estadounidense de dejar pasar una cierta cantidad de gente hacia el norte. Con esto, la mano de obra barata (por no llamarles esclavos) sigue fluyendo y el mercado de extorsión y abuso de gente en ambos lados de la frontera se mantiene, beneficiando tanto a los criminales ejecutores como a los cómplices que despachan desde cómodas oficinas y cobran un salario que se les paga con dinero público.

Esta degradante y cruda realidad que todos los días pasa apenas a las afueras de la ciudad de México, está documentada en La bestia, de Pedro Ultreras (2010). Los testimonios de hondureños, nicaragüenses, salvadoreños y guatemaltecos, hombres y mujeres, no deja espacio para justificar la cadena de crímenes más inhumanos que pueda infringirse a grupo migrante alguno en el mundo. Pasan los años y no hay una voluntad seria y firme de parte de los legisladores y las autoridades policiacas para poner fin a esta hostilidad. Para cada vez más gente del centro y sur de América, cruzar por México con rumbo a Estados Unidos es sinónimo de muerte física y moral. Mientras que migración y la policía trabajan de la mano con la delincuencia, mujeres de buen corazón en Chiapas, Oaxaca, Veracruz y otros estados, salen al paso del tren con botellas de agua atadas y bolsas con alimentos que los migrantes cogen al vuelo.

México, el mayor expulsor de personas del mundo (en algún momento en años recientes hasta 500  mil al año) por la incapacidad del gobierno de garantizar salud, trabajo y seguridad, debería ser el último país en atreverse a exigirles algo a los migrantes de paso. Y menos aún por tratarse de pueblos histórica y culturalmente más afines que el vecino del norte.  El México que el siglo pasado abrió sus puertas y acogió a víctimas de abusos, hoy, por sus autoridades ciegas, sordas, incompetentes , corruptas y pusilánimes,  es un aterrador hoyo negro en el que la gente muere, sufre y desaparece.

Actualmente el gobierno federal difunde la aprobación de la nueva ley de migración que “protege los derechos humanos de los migrantes”.

Broken Penguins

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