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Archive for 28 febrero 2012

Así procede…

Denunciar un robo en este país da miedo. Cuando el agresor fue atrapado a escasos momentos y metros del robo, uno siente que las excepciones sí existen y que de vez en cuando sí se hace justicia, que hay policías que sí trabajan y qué bueno que esta vez le tocó a uno en suerte. Pero camino a la comisaría despierta uno de esta ilusión.

Una amistad fue asaltada, atraparon casi al instante al ladrón y se fueron todos al palacio municipal. Momentos antes de llegar, le piden al agredido sus datos. El poli que los pide los va a anotar en un papel doblado (como un volante o cualquier hoja de re uso) que se acaba de sacar de la bolsa. El asaltado dice que no quiere dar datos; desconfía. Que lo hará hasta que esté ante la autoridad competente. Dicen los polis que está bien, que los siga en el coche, que van a pasar a comprar una libreta para tomar el reporte (que que ¿qué?). Una vez en la comisaría, al declarar, le piden de nuevo los datos al denunciante: nombre, dirección, teléfono, etc. Éste no los quiere dar porque sabe que el acusado tendrá acceso a esos datos. Los polis confirman que en efecto así es, que el abogado defensor y aún el agresor, incluso momentos antes de irse libre, podrá conocer esos datos, ¡mismos que aún en la oficina iban a anotar en un simple papel!

El agredido tenía toda la voluntad de denunciar, pero al saber que el asaltante sabría su dirección, terminó desistiendo de la denuncia. Los polis le dicen aparte que negocie el desistimiento de la denuncia con los familiares del ladrón,  que les pida mil quinientos o 2 mil pesos, y que se vayan a las mitas. El amigo respondió que no denunciaba buscando una ganancia, sino un escarmiento para la rata. Pidió los miserables doscientos pesos que el ladrón le quitó y que hicieran con él lo que quisieran, que ellos, los polis, les sacaran la lana a los familiares, si eso era lo que querían. Respondieron los ahora ofendidos polis que esos 200 ya se habían quedado como depósito, como chesco, pues, por haber brindado la atención de atrapar al ladrón. Tras un estira y afloja regresaron la risible cantidad. El ratero se quedó adentro. El pobre wey  se veía tan magro y jodido (lo cual no le quitaba lo culero), que seguro salió a los pocos minutos detrás del denunciante.

La patrulla que “brindó la atención, la 08246”

 

 

 

Otra cosa que provocaba muecas de “pero cómo es posible” a mi amistad: insistentemente los polis le decían que moviera su coche, que lo pusiera a varias calles  de distancia o que se lo llevara alguien, para que no lo vieran los familiares cuando llegaran ni la rata misma cuando saliera. “No fuera siendo…”

¿Quién retira al IFE?

febrero 5, 2012 1 comentario

El Instituto Federal Electoral ordena retirar spots. Controla, sanciona, apapacha, cubre, protege y alivia. Pero sobre todo sí chinga y chinga muy bien. Desde hace unas semanas, he tenido la mala fortuna de estar en contacto con estaciones de radio estremecedoras, por no decir pedorras y vomitivas. Programas mañaneros en los que meten risas de fondo, gritos, exclamaciones de admiración, dan consejos de lo que está bien y lo que está mal en el país y el mundo según el locutor, pasan canciones que oían en mi casa cuando yo iba a la primaria, hace casi treinta años, y hoy, increíblemente, siguen interpretando chamaquillos castrosos que nacieron apenas en los 90, cuando el que cantaba la canción ya estaba arrugado o muerto. La misma caca “romántica” de ayer berreada por chicos de hoy en versión pop o banda.
Entre ese tormento auditivo incontrolable, cada bloque de anuncios comerciales pasan cuatro, cinco o más anuncios del IFE recordando que hay que tener, sacar, renovar, encontrar, cuidar, actualizar, barrer y trapear la credencial para votar. Lo hacen con voces del más allá, con diálogos sosos entre gente idiota, monólogos de pretextos para no ir al módulo a sacarla, meterla o renovarla, etc. Otros anuncios dicen lo que hace el instituto, lo que no hace, lo que recomienda hacer o lo que va a pasar o no va a pasar si la gente no va a rayar una papeleta. O si no se denuncia a quien condicione el voto (?!). Se posiciona a sí mismo como el eje central de un sistema de organización política y social llamado democracia, el  cual, se deduce de los anuncios, es una condición obligatoria para vivir en este país. Y si no se está de acuerdo, se es un criminal.


El IFE sanciona y ordena retirar anuncios cuando le parece que las cosas dejan de favorecer al sistema, partido o grupo empresarial y mafioso en el poder. ¿Quién podrá sancionar al IFE para que pare de escupir tanta contaminación auditiva todos los días a todas horas en todas las estaciones de radio (y canales de tv) del país? Antes se salvaban frecuencias como RadioUNAM, o Radio Educación, pero ya ni éstas. ¿Cuántos millones y millones de pesos irán a parar a la media docena de familias dueñas de los medios en este país con esos anuncios que buscan que a huevo la gente tenga la tal credencial y se convierta a la religión de la democracia o al democrismo? No tiene traza de parar por lo menos de aquí al 2 de julio del presente año y aun así quién sabe. Lo de menos sería bajarle o apagar el aparato, pero el que lo tiene a tope es el vecino de enfrente, el de al lado, el de arriba y el de abajo, o la tía, quien si uno le quita el radio se despierta y tira maldiciones hasta que uno se lo vuelve a poner a todo pinche volumen.

Dos versiones del costo de las elecciones en este país:

Las elecciones más caras del continente

Un informe desmiente que la democracia mexicana sea la más cara del mundo

La iglesia católica avanza

Insiste la iglesia católica en que se le abran espacios y reconocimientos constitucionales con modificaciones a modo del artículo 24º y 3º, principalmente, y parece que de algunos otros de manera indirecta. Bajo la bandera de libertad de culto, está  promoviendo, por boca de servidores como el Poiré, que se le reconozca el derecho constitucional a impartir educación (¿más?) y tener medios de comunicación plenamente dedicados a escupir discursos religiosos onda católica.
En este país, como en prácticamente toda la América, es muy bien sabido que hablar de religión equivale a catolicismo y sus siniestros cuervos-ministros  enlutados en un ridículo camisón con cuellito. Cuando expresiones como libertad de culto salen de la boca del gobierno (especialmente del actual de derecha),  se refieren indefectiblemente a las facilidades que la católica demanda para posicionarse como en aquellos años dorados en los que era dueña y señora. Y realmente no es que lo haya dejado de ser, porque el monstruo sigue vivito y coleando y con poder gracias a los rezos, las veladoras, los niños y las limosnas de millones y millones de fieles seguidores.

La nueva embestida pretende modificar, esencialmente,  los espacios y alcances de la realización de cultos. Si hoy cierran una calle para hacer una misa (al menos en el DF, porque en los estados se sirven con la cuchara grande: por ejemplo, en Texcaltitlán, Edo. Méx., si no das la cooperación para las infumables fiestas del santo patrono –cerca de mil pesos cada año-, en la oficina de catastro del municipio, que se supone que es civil, no te autorizan hacer ciertos movimientos como compraventas, traslados, rentas, etc. Lo civil está descaradamente condicionado a lo religioso y hazle como quieras), quieren que mañana esa misa se transmita en cadena nacional, por cable, radio y por donde se pueda, de preferencia, con cargo al estado, o sea, a la gente (¿y qué no ya sucede?. Es abrir la puerta todavía más para que los administradores de esta gran empresa chupamentes tengan más voz, voto y presencia en los asuntos que hasta hoy más o menos se mantienen como civiles.
Las dos cadenas de medios que controlan de facto casi todo el espectro de comunicaciones, felizmente le hacen segunda a la empresa católica. Parece que desde hace dos sexenios se implantó y se quedó la lamentable costumbre de preguntarles al episcopado y a los obispos y cardenales qué opinan sobre casi cualquier tema. Y eso lo han venido haciendo sin modificar el 24, por cierto.

En estos días ciudadanos comunes y corrientes y figuras de la vida pública  de diferentes disciplinas están promoviendo una masiva protesta nacional contra abrirle las piernas al báculo de la católica. Al tiempo, se está convocando a ir a enseñarle el codo y a pintarle violines al Ratzinger, que viene a molestar en marzo.

Beatificación del papa Global

Canonización del papa Global

En muchos medios no dudan en referirse a Karol Wojtyla, quien acaba de ingresar al santoral, como el primer papa “globalizado”. Aprovechó como ningún otro los reflectores de los medios de comunicación y las estampitas de las papas Sabritas,  mantuvo relaciones con controvertidos personajes de la vida política internacional y visitó cerca de 130 países en sus casi 27 años al frente del Vaticano.

México, el segundo país con más católicos en el mundo, carga con el estigma de ser lo que en las actuales jergas se diría un “fan” o un “seguidor” de Karol Wojtyla. Vino a este país por primera vez en enero de 1979 y fue recibido -aunque escuetamente- por el entonces presidente José López Portillo. Su llegada triunfal fue en 1990 y le seguirían 1993, 1999 y 2002.

Su relación con México contribuyó a echar por tierra el laicismo con el que se conducía el país hasta antes de 1940. Por ejemplo, la Constitución de 1917 consideraba punible (con pena de prisión por 15 días, pudiendo ser más severas para el caso de reincidencia) al ministro de cualquier culto que criticara las disposiciones contenidas en la Constitución Política ya en público o en privado, y suprimía por completo la libertad de prensa relacionada con la emisión de instrucción y conceptos religiosos (artículos 10, 14 y 15). Se prohibía la instrucción religiosa en las escuelas primarias, aun en las de carácter particular (art. 3°). El Vaticano no tenía libertad de acción en un país lleno de fieles pero con gobernantes liberales: a la Constitución de 1857, aun antes de su promulgación, se opuso el papa Pío IX (hoy beatificado). La de 1917 mereció la descalificación del Episcopado Mexicano, al que apoyó el papa Benedicto XV. Y poco después, cuando se emitió la reglamentación al artículo 130, conocida como Ley Calles, el papa Pío XI condenó acerbamente esa actitud del Estado mexicano. El Syllabus errorum era un catálogo de quejas e infracciones a los presuntos derechos de la Iglesia en que incurrían, en Europa y en América, gobiernos de países antaño sometidos al dominio eclesiástico.

El catolicismo regresó a la vida pública con voz y voto desde que Manuel Ávila Camacho se declaró católico. El resultado evidente fue que a partir de 1940 la situación de la Iglesia Católica en México cambió, sobre todo porque dejaron de aplicarse los artículos 3º, 5º, 24, 27 y 130, en lo relativo a la libertad religiosa. Más tarde, Luis Echeverría visitaría al papa Pablo VI en el Vaticano. La tradición liberal decimonónica que Calles y Obregón mantuvieron en los primeros años del México postrevolucionario, sucumbió ante estos coqueteos, que devendrían en el peso político que Salinas de Gortari le garantizó a esta iglesia y del que actualmente goza y se beneficia.

Los fieles católicos hicieron santo a Karol Wojtila este pasado día del Trabajo, entre otras miles de curaciones atribuidas, por haberle acariciado la garganta (y se supone que con eso curado de las carótidas) al cardenal Francesco Marchisano, arcipreste de la patriarcal basílica vaticana y por haber curado a una monja francesa que sufría el mal de Parkinson. No es fácil encontrar en los medios más socorridos, como la tele y el radio, lo que ha documentado el escritor Fernando Vallejo, que durante el pontificado de Karol Wojtila murieron de sida millones de niños y mujeres en África en los 80, mientras él censuraba el uso del condón y de métodos anticonceptivos y cuando lo requería era atendido en un piso entero para él solo en el hospital Policlínico Gemelli, el oficial de los papas. En su activa vida diplomática recibió cuatro veces de manera personal a Yasser Arafat (quien, en nombre de la lucha por Palestina, nunca pudo demostrar cómo es que tenía una fortuna de más de 1 mil millones de dólares); a Kurt Waldheim, expresidente austriaco señalado por mucho tiempo como nazi activo durante el Tercer Reich y a Fidel Castro. A Angelo Sodano, quien fue nuncio de Chile y mantuvo estrechas relaciones con Pinochet, lo nombró secretario de Estado, el cargo más importante en el Vaticano debajo del papa.  Canonizó al sacerdote español José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y, claro, acérrimo y activo franquista. A Pío Laghi, nuncio en Argentina y aval católico de la dictadura de Rafael Videla, lo hizo cardenal del más alto rango tras haber pasado por diócesis de Estados Unidos (plagadas de pederastas). Condenó a la Iglesia Popular de Nicaragua y al cardenal salvadoreño Óscar Romero, quien denunciaba la presencia y actividades de los escuadrones de la muerte que operaban en su país, lo que le costó la vida. La estrecha amistad y los favores que mutuamente se hicieron Karol y Marcial Maciel, el máximo pederasta del catolicismo mexicano, es conocida por todos, así como el encubrimiento de Karol Wojtyla de miles de abusos sexuales ocurridos por todo el mundo donde hubiera un sacerdote católico –y que en años recientes han salido a la luz.

En abril de 2005, la primera línea de Televisa fue recibida por el papa en su departamento en el Vaticano: Emilio Azcárraga Jean, presidente de la empresa, y los funcionarios de la misma Bernardo Gómez (actual vicepresidente de Televisa), José Bastón (actual presidente de contenidos) y Alfonso de Angoitia (actual vicepresidente ejecutivo). En una nota periodística de la fecha, emitida por la misma empresa,  se consigna que Wojtila, alias Juan Pablo II, “mantiene una estrecha relación con el pueblo mexicano” (representado por los empresarios de Televisa). El papa se despidió de los empresarios con un  “Viva la televisión”. Y cómo no…

Broken Penguins

Saving broken Penguins, one page at a time.

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