Archive

Archive for 20 abril 2012

Cómo televisa introdujo a Peña Nieto

Desde 2005. 7 años de invertirle millones al “muñeco”. Evidentemente éste es mercancía. Y las televisoras y los empresarios que han aportado, no van a dejar que una mercancía a la que le han invertido tantísimo se les quede en el mostrador; cuando no sólo el mostrador, sino todo el centro comercial es suyo.

Conociendo estos antecedentes, es ingenuo pensar que este wey No será presidente.

Cerebro en la capilla Sixtina

Patas arriba

Eduardo Galeano ya lo tendrá registrado por ahí con mejores palabras: ¿cómo puede ser una de las grandes petroleras del mundo una empresa de un país que no tiene petróleo? O que tiene, pues, pero en cantidades ridículas: la española Repsol, la holandesa Shell o la británica British Petroleum.  ¿Cómo puede un país tan chiquitito que no tiene casi nada más que bonitos paisajes, relojes  y vacas, tener los mayores bancos del mundo, las máximas lavadoras de dinero del planeta y ser la casa de una empresa  que controla planetariamente casi todos los alimentos procesados que tienen que ver con los niños y la leche? O ¿por qué México no pertenece a la Organización de Países Exportadores de Petróleo, si está entre los diez con mayores reservas de este combustible en el mundo? Esta última pregunta es retórica y la respuesta corta: papá yanqui no nos deja ni dejará porque no le conviene. Las otras no son retóricas pero sí ingenuas como las de un niño que no sabe de dónde viene la carne de su hamburguesa o la longaniza de su taco.

Por parte del progresismo, hay gritos de júbilo alrededor de la nacionalización del petróleo argentino realizada recientemente por la Kirchner. Como dice el señor Lagartija y comparto, tan indefendible es el gobierno peronista de la dama como la voraz empresa española Repsol. Y a fin de cuentas, Argentina pasa a ser dueña del 51%, por lo que la nacionalización es un eufemismo o demagogia.

El mundo patas arriba es más una condición permanente que un pasajero accidente. Los pocos controlan a los muchos, los que no tienen nada a los que tienen todo. Ya lo dijo un personaje de Oscar Wilde en El joven rey: “nosotros sembramos el trigo y no tenemos pan en la mesa; nosotros pisamos las uvas y ellos se toman el vino”.

A favor de lo mejor

abril 19, 2012 1 comentario

Ya les había mandado mensaje a los de A favor de lo mejor, diciéndoles que no me siguieran mandando mensajes de invitaciones a no sé qué ondas suyas, calendarios de actividades y similares. Me mandan recién una invitación más. Les contesté y me contestaron y acá pongo el intercambio:

Recomiendan ver esta pedorrez de la Cristiada los de A favor. ¿Recomendarían ellos El día de la Bestia o el Infierno?

Pura gente nueva

Está en boca de la gente el controvertido video de los niños incómodos. Se comenta que detrás está la elite empresarial y mediática con el discurso entre líneas de que la culpa la tienen los gobiernos corruptos pero para nada los medios alienantes y sus contenidos que, tristemente, son eje de la vida de millones de mexicanos. En el video se asustan de que el futuro de México esté anegado de corrupción, violencia y una cultura de pasar por encima de quien sea a costa de lo que sea.

Como frase hecha y lugar común, se relaciona el futuro del país con los niños, como si los que estamos presentes y no somos niños no formáramos parte de esa proyección temporal. Pero siguiendo ese lugar común de que el futuro está en los niños, me encuentro con que las redes sociales sirven de vitrina para niños que tienen niños y en los cuales depositan esperanzas de un futuro tenebroso: jóvenes padres enrolados en el narco que hacen gala de su adherencia a grupos criminales y que además, muy orondos, trepan fotos de sus hijos armados hasta las chanclitas con poderosas armas de sus mafiosos padres.

En Facebook hay perfiles de integrantes de la Familia Michoacana, el Cártel de Sinaloa y otras organizaciones, como la Escuela  del virus ántrax, Movimiento alterado (Cártel de Sinaloa), Gente nueva , entre otros, que muestran abiertamente fotos y comentarios de las actividades de individuos pertenecientes a estos grupos.  A partir de los perfiles cualquiera puede enlazar decenas y centenas de adherentes a estos grupos e individuos (amigos relacionados). Con un mínimo de voluntad, la Secretaría de Seguridad Pública de este país podría identificar a partir de esta fuente a una considerable cantidad de mafiosos y seguir el hilo de la madeja para llegar a peces, por lo menos, de segunda línea, porque los de primera están plenamente identificados e impunemente  blindados. En estos perfiles los niños, el futuro de México, como les gusta llamarlos a los demagogos, aparecen con armas largas como si fueran juguetes. No posan con cara amenazante porque de seguro no tienen la menor idea de lo que están haciendo con ellos. Son víctimas de sus propios padres, quienes a su vez, paradójicamente, son víctimas del abandono social y victimarios que ejecutan a cuenta del narco.

En muchos de estos perfiles se presume un peligroso chauvinismo reforzado con banderas, símbolos, canciones y demás parafernalia: michoacano hasta la madre, puro Michoacán, sinaloense hasta morir y consignas similares estremecedoras. Los hijos de esta gente son exhibidos como futuros continuadores de las convicciones de sus padres. Si infancia es destino, con estos nenes del narco a este país le llevará más de una generación superar el cáncer de la mafia que nos carcome todos los días de península a península.

Devoción en México

Recientemente una italiana criticaba la ostentosa presencia de imágenes religiosas por cualquier parte de esta ciudad: paradas de autobuses, puestos de tacos, negocios, interior de taxis, esquinas, terminales de autobuses, como ornamento de casas, en balcones,  colguijes en el cuello, tatuajes, y más. Cristiana (vaya nombre, por cierto), la italiana, comentaba que en Roma, ciudad dentro de la que se encuentra la sede de la máxima autoridad del catolicismo, no se ve eso. Y es cierto, como tampoco se ve en ciudades como Madrid. Quizás en pueblos al interior de España o Italia se encuentra uno con alguna imagen de algún santo en una calle, pero es muy raro. Uno podría apostar a encontrar una y seguramente perdería. En las capitales de esos países, seguro que no. El día de San Juan en Vigo, por ejemplo, es una enorme fiesta de fogatas en la playa con gordas sardinas asadas, mucha bebida, hash, mucha música para bailar y algunas cuantas tachas y pastillas que por supuesto andan por ahí circulando, así como muchachas en ligeros vestiditos veraniegos. Pero yesos en los brazos, procesiones callejeras, beatas detrás del cura, misas y demás parafernalia que asociamos con santos patronos, no.

La secularización es evidente en las sociedades de las que ha emanado el más cerrado catolicismo. En general, a mucha gente de esas sociedades no le interesa demostrar públicamente su pasión religiosa, porque en muchos casos ésta es inexistente. Si acaso son creyentes, en su interior y de la puerta para adentro.

Es decepcionante, frustrante y lamentable verificar el grado de control, dominio y presencia del catolicismo en este país, incluida la capital, donde se esperaría que hubiera un cierto nivel de pluralidad, crítica y tal vez alguna dosis de cosmopolitismo que opacara las muestras de  idolatría, pero no es así. Las imágenes de Karol Woytila, San Judas, La virgen de Guadalupe, el crucificado y muchos santos, abarrotan la estampa cotidiana de esta ciudad y seguro de muchas en el país ad nauseam. De hecho una marca hace toda la papelería que puede usar un niño, desde la mochila hasta la goma del lápiz, con la imagen caricaturizada, aniñada y gordita de la virgen y su hijo en hipnóticos tonos fluorescentes. Esa misma marca trabaja con los dulces Sonric’s: el cliente (o la clientecita, porque “casualmente” es un producto para niñas), se lleva una lapicera estampada con este estilo de imagen religiosa y unos dulces incluidos.

El otro día comentaban en un programa de radio que a los turistas les parece impresionante el despliegue de recursos, dinero, esfuerzo y tiempo que dedica la gente en los pueblos a las fiestas de santos patronos. Son millones lo que se gasta en esas fiestas, decían. No hace falta ser extranjero para darse cuenta de que la idolatría, el pordioserismo, la sumisión con la que la gente entrega todo a la iglesia católica son causa de asombro, en la misma medida en que son dañinos y retrógrados. Porque en el fondo tal vez no hay una espiritualidad orientada a mejorar al individuo en esas celebraciones, sino una inercia de idolatría mezclada con ganas de tomar, comer y bailar que está más cerca de la costumbre que jamás se cuestiona que de la decisión a partir de la convicción religiosa.  Y esta socialización sería muy bienvenida si no estuviera controlada por los dictados del curita del pueblo, regida por una misa y un “entre” con cargo a gente, muchas veces, tan humilde como inocente.

A reserva de definir conceptos, es la impresión que dan las llamadas mayordomías, en las que una familia recibe un yeso, que es un santo, lo carga, lo pasea, lo toca, hace pirotecnia, misa, baile y comida a veces para miles y miles, todo a la cuenta del propio bolsillo. No espero entender lo que impulsa a hacer estos enormes dispendios; eso sería irrelevante para las dos partes. Lo que es difícil de aceptar es que esto nadie lo para: cuando una niña de trece años, que parece como de 18, dice que va a ser madrina del santo patrono del mercado de su colonia y anda muy pispireta por eso, es cuando uno ve que la inoculación del oscurantismo de la religión católica ha sido un éxito.

Está a la vista y al alcance de un clic una enorme cantidad de información que comprueba que el catolicismo, históricamente, es impresentable, se ha alineado siempre con el poder y la corrupción,  promueve el machismo, el sexismo, el racismo, el clasismo, la xenofobia, la homofobia, la sumisión, la violencia intrafamiliar; cobija, promueve, encubre y disfruta de la abominación de la pederastia; da consuelos idiotas ante daños graves e irreparables como la violación y se empeña en empequeñecer y ningunear a la persona, buscando administrar su voluntad humana y moral con los chantajes de los pecados, que al final, con buenas limosnas, se pueden negociar. Tal vez es eso lo que da grima, el engaño a la gente; el reduccionismo de la complejidad moral, de la complejidad humana en todas sus facetas a lo que dice un libro que plagia, tuerce y confunde tradiciones muy anteriores a los pueblos que se adhieren a él y lo toman o dicen tomar como guía de vida.

Hay gente católica crítica, progresista, enterada y activa en la línea de sus creencias. Muy respetable. Pero hay millones que ni se enteran ni quieren saber nada ni cuestionar ni  criticar nada. Reciben con la cabeza gacha y pagan la hostia sin reparo alguno aunque esa moneda que dejan caer en la charola de plata sea la última moneda de su bolsillo roto.

La afirmación con la que cerró su comentario Cristiana fue contundente y tristemente cercano a la realidad: que tal vez la gente devota de este país es tan insegura en su interior que necesita asirse de algo y hacerlo de manera estruendosa.

Broken Penguins

Saving broken Penguins, one page at a time.

A %d blogueros les gusta esto: