Inicio > México, sociedad > Circo electoral

Circo electoral

Acaba de terminar el proceso electoral. Dicho de otro modo, acaba de empezar la pesadilla para  muchos mexicanos que quedaron inconformes. Me incluyo, porque pese a que sé que no hay una mano mágica que nos vaya a sacar del atolladero y desconfío abiertamente de la partidocracia financiada con el dinero público, la vuelta al PRI es la confirmación de que en este país no ha pasado nada. La memoria histórica es inexistente. Esta desmemoria que lleva a volver a tropezar con la misma piedra, no es exclusiva de México: lo saben bien en Italia, en Francia, en Estados Unidos y en cualquier parte.

I. Para pueblos chiquitos

Dice un valedor que la democracia se inventó en pueblos chiquitos mediterráneos para organizar pueblos chiquitos. Ese sistema de organización de la gente ha estado sobradamente glorificado, deificado y sacralizado en las últimas décadas. Piénsese en los países con los mayores niveles de vida. Son monarquías. No soy pro monarquía, pero a lo mejor una monarquía-Guadalupana le vendría bien a mucha gente en este país mayoritariamente  católico, apostólico y romántico.  Los que no comulguemos con ello tendremos que  buscarnos otro lugar para vivir.

II. ¿Todos deberían votar?

Entramos al terreno del totalitarismo.  Es evidente que el PRI compró millones de votos y que millones de personas, a cambio de una tarjeta con unos cuantos pesos de crédito, votaron por EPN a cambio de unas efímeras migas. Ante ese panorama uno se pregunta: ¿todos deberían poder votar, indistintamente, por el solo hecho de tener más de 18 años?

Hay quienes plantean que deberían poder votar quienes tengan un determinado perfil en las redes sociales, por ejemplo: qué hacen, qué estudiaron, qué les interesa, qué no hacen, qué necesitan, qué consumen y qué no, etc.  Suena elitista, pero no perdamos de  vista que casi a finales del siglo XIX sólo votaban ciertas personas: padres de familia, gente con cierto perfil socioeconómico, con ciertos ingresos, etc. ¿Cómo puede votar alguien que no paga impuestos, que transa, que roba, que piratea, que no lee, que no acabó la educación básica, que va al día, que no tiene ninguna participación ciudadana, que rebasa una edad productiva? El sufragio es universal, pero, al ver el patético escenario que montó la corrupción dinosáurica, es inevitable plantearse la conveniencia o no de que el voto debería estar normado por un cierto perfil del votante. Hoy día esto puede sonar autoritario o totalitario, pero la masa televisada ha demostrado, una vez más, que su capacidad de imposición, más la descarga de adoctrinamiento televisivo, puede marcar la diferencia entre un voto verdaderamente razonado y un voto desparpajado marcado por las necesidades efímeras como una “despensita”, una bici o unos bultos de material para acabar su “casita”.

 III. La reina de México

¿Y si se instala una “monarquía guadalupana” en este país? Miles dieron la bienvenida a Maximiliano. De brazos abiertos ante un austriaco que tomara las riendas de este país tras la lucha por la separación de la colonia española. Ya le llaman reina  de México a  la guadalupana. No parece fuera de lugar pensar que los sistemas de gobierno están estrechamente relacionados con la idiosincrasia de los pueblos. ¿Será que el pueblo mexicano puede tener un sistema en el que la gente se informe, piense, evalúe, participe, de continuidad a su participación, intervenga, proponga, respete, acate, analice y se mantenga informado de manera crítica?

IV. Que roben, pero que repartan

El resultado de las recientes votaciones parece confirmar este sentir generalizado: “ ’ta bien, que roben, pero que repartan”.  La pobreza económica tal vez se resuelve con dinero. ¿Pero la mental?  Ésa lleva años para ser erradicada y mucha voluntad. Es un proceso que tal vez no veamos en generaciones. La combinación de pobreza con altas dosis de televisión es una fórmula que parece funcionar muy bien y quienes lo vienen haciendo en este país por décadas, lo saben. El Chavo del ocho sigue dominando las pantallas cuando creíamos que lo habíamos dejado atrás en los ochentas. Hoy hasta es respetado; cuando éramos niños no nos dejaban verlo porque “te secaba el cerebro”. La pobreza mental se ha acentuado tal vez más que la económica. La gente se emociona con programas en los que se parodia o imita o tratan de reproducir  los “éxitos” de décadas atrás.

La frases del estilo “ponte a trabaja/estudiar y deja de andar de grillo” o “que roben pero que dejen robar”, perpetúa una dejadez generalizada que nos está llevando, otra vez, a dejar en manos de los grandes criminales de cuello blanco el timón de esta gran nave de locos.

V. De lo individual a lo colectivo

Es lugar un común decir que los cambios macros empiezan por lo micro. Pero es cierto. El otro día un señor muy humilde iba en un triciclo desvencijado vendiendo aguas frescas. Evidentemente el hombre va al día, apenas irá sorteando los gastos diarios y se las ha de ver muy difícil para sostener a su familia. Pedaleaba por las calles de ciudad Neza  y llevaba puesta una vistosa camiseta roja que en la espalda decía: PRIISTA HASTA LA MADRE. Uno puede hacer muchas conjeturas al respecto. Obviamente, el hombre se puso la camiseta porque se la regalaron. No creo que sea un nodo clave en el partido del que se enorgullece, que esté sólidamente informado ni que tenga una noción clara o mediana de lo que implica llevar ese letrero. Difícilmente ha de estar registrado en el partido.  Tal vez sienta orgullo porque “ganó”; al fin “ganó” algo. Al fin “ganó” su equipo. Pero “su esquipo” no sabe que él existe.

Las actitudes individualistas, fanfarronas, de superioridad, de desprecio por todo lo que no lo beneficie a uno y a quienes nos rodean, están muy arraigadas en mucha gente. El transa, el pícaro, es héroe. Ir por la derecha es de mensos.  Los aplausos se los lleva el que burla o cree burlar al sistema, el que se lo chinga y el que chinga.

 

VI. Entonces…

Se ha difundido el acertado símil de que México (muchos mexicanos, no todos) es la mujer golpeada ilusa que le cree al marido golpeador cuando éste le dice que la perdone, que va a cambiar.

Al final, la izquierda desarticulada y maquillada, la derecha autoritaria y torpe o el monstruo informe que es el PRI, son perpetuadores de un sistema decadente basado en una economía dependiente del petróleo, de la corrupción y de los Estados Unidos.  Que el país lo dirija uno u otro, no garantiza que las cosas mejoren, incluso en el mediano plazo; lo peligroso es que, con su conocido historial,  con la vuelta al PRInosuario sí pueden empeorar en el corto.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Broken Penguins

Saving broken Penguins, one page at a time.

A %d blogueros les gusta esto: