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La tele abierta y la de cable

Muchas personas afirman con aire de distinción que ya no ven tele abierta. Abierta es un adjetivo cómodo pero completamente inadecuado en este caso, una contradicción aplicado a algo que prácticamente sólo tiene dos caras, una mala y la otra peor. Decir tele abierta es televisa y teve azteca, más el 22, el 11 y casi que ahí se acaba la oferta. Parece que con las nuevas televisiones HD se captan sin problema algunos canales de paga o de la banda digital. Por la mal llamada tele abierta pasa toda la cantidad de adormecimiento, mentiras, lavado de coco y el grueso del adoctrinamiento que las televisoras inyectan por medio de noticieros, programas de llamados debate, opinión, lectores de teleprompter, etc. Aparentemente, por la tele abierta se dan vuelo con la difusión de la idea de belleza, salud, estilo de vida, conductas, valores, aprecios y desprecios y todo lo que contribuya a sentirnos mal con lo que tenemos, a ser más y más aspiracionistas, consumistas, indiferentes, individualistas y recelosos de lo diferente, de lo que no se ajusta al modelo “Disney-telenovela-fut-McDonald’s-cristianismo-patrioterismo”.  En una sobredosis que recientemente me di de tele por cable, vi la misma receta prescrita desde una tele a veces doblada al español con contenidos totalmente alineados a lo que acabo de decir sobre la tele abierta. En la abierta es Juan Pérez, galán de barrio, quien impone el machismo que considera que hace falta, o Juana Pérez la que dice lo que es ser mujer. En los programas gringos de tele por cable cambian los nombres y un poco los contextos, pero al esencia es la misma, más una dosis de patrioterismo cerril y la celebración de lo soso o del individuo que pisa a todos con tal de plantar la bandera del yo ante todo en la cima de todo.

tele

De la tele he sacado cosas buenas. Recientemente viajé a la Baja California a partir de lo que vi en un programa de la tele. Decía el viajero del programa que alguna vez en la vida había que ir a Bahía de los Ángeles. Y fui a partir de su recomendación. Lo agradezco, porque el lugar es realmente uno que vale la pena visitar. Enclavado en la sierra desértica de esa parte del país, es un poblado con una bahía de intensos tonos azules, mar tranquilo y cielo estrellado hipnotizante; no hay nada y hay todo al mismo tiempo, dependiendo de dónde se mire. Como ese ejemplo hay más, y llegamos al lugar  común de que la pistola no es ni buena n ni mala; lo es quien la usa y para lo que la usa. La tele, abierta o por cable, es ubicua y reina de donde se coloca. Usualmente embelesa y hace pensar que hay una tele mejor que otra. A lo mejor es como el cigarro, que con filtro, sin él, ligero o puro, al final invade y hace lo que se le antoja en el interior de uno. A lo mejor para ver la tele sin que ella lo vea a uno, o se la vea a uno, habrá que apagarla para volver a ella con otros ojos y otra disposición.

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