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Archive for 28 diciembre 2013

Tenis Ballerina

diciembre 28, 2013 2 comentarios

Y llego con unos, para mí, increíbles tenis negros con rosa con motivos medio góticos/dark con una ruedita en las suelas que hacen que la niña que los usa gire y gire al tiempo que se encienden unas lucecitas. Pienso que yo me habría cagado de tener unos tenis así. E idealizo que la niña, si no se cagará, por lo menos se quedará con las cejas arqueadas cuando se los dé. Y nada. Gracias, están padres y a segur viendo la tele. Una película. Una película que ha visto y re visto; o tal vez era una serie infantil de Disney o algo similar. Horas más tarde, en otra tele, porque hay varias en la casa, amén de tabletas, otra peli o la misma.

Yo mamé tele a placer. Tele y Atari. Pero el fin de la caricatura en tele abierta, los comerciales y el entumecimiento de las manos tras cargar el controlote, me daban tregua para salir al jardín. Con los aparatos que tocan y tocan sin parar, no hay pausas, más que para ir por algo a la cocina.

El momento que pensé que se grabaría en su memoria, no por el valor del regalo, sino por el acto mismo, no ocurrió, o así me lo parece. Es una enseñanza: forjamos expectativas pensando que los demás pensarán como uno. No sucede y viene la frustración.

 

ballerina

Categorías:La vida diaria

En plan turista

diciembre 22, 2013 Deja un comentario

Salir a provincia en plan turista siempre deja un sabor de insatisfacción. Al final no se pueden negar ni el paisaje ni los buenos momentos que se viven, pero no deja de estar presente la pobreza a la que nos orilla el sistema. A veces es una pobreza combinada con artimañas, como la del hombre que tima con un paseo inexistente. Insiste, hace su lucha y promete todos los atractivos con tal de que uno le compre un boleto. Es un fraude. Uno se pregunta de qué vivirán fuera de la temporada alta. Si no hay turismo, la riqueza del paisaje, las maravillas de las civilizaciones antiguas y todo lo que les rodea deja de tener un valor económico. Es su ahora o nunca -o es lo que uno piensa. Esta pobreza se funde con el abuso. Otra manera de proceder es cobrando descaradamente el doble de la tarifa en el transporte a cualquiera que ande en bermudas o con mochila al hombro.

Hay otras manifestaciones, como la de los niños que llegan ofreciendo sus artesanías o alimentos. Insisten, buscan la palabra que enganche, apelan a lo bueno del producto o a lo bien que le caería a uno. Insisten, y si uno se resiste con nos y gracias, abierta pero lastimeramente piden lo que sea, una moneda para comer o lo que uno tenga a bien darles. Algunos piden ser invitados a comer junto con uno. Es una miseria tal vez practicada como forma de subsistencia, como actividad laboral, si cabe el término, pero al fin miseria. Negarse es quedarse con un sinsabor que amarga lo que uno se lleva a la boca frente a ellos. Darles, es perpetuar el sistema que no lleva a nada, más que a cubrir lo inmediato. Sabemos que una dádiva es insuficiente y seguramente es parte de una cadena de explotación de la que son la parte visible en antros y restaurantes a altas horas de la noche. Muchos de nosotros, a su edad, estábamos bien abrigados y bien comidos en la cama. Ellos van de mesa en mesa; corren tocando las ventanillas ofreciendo lo que les dan a vender.

A otros menores los ponen a aprenderse de memoria datos vacíos o imprecisos sobre las ruinas arqueológicas en las que intentan ser guías de turistas. Sus rostros son los mismos que vemos en los relieves; son herederos de un pasado calificado como mágico y venerado en las revistas y los museos, pero de esa grandeza apenas conservan la fisonomía, porque su ropa, su mirada y su precaria subsistencia dicen algo muy diferente. Vanamente se esfuerzan por explicar convincentemente el pasado de sus ancestros.

Ir de turista confirma el gran rezago que las burbujas de aparente bonanza de las urbes ocultan. Es un atraso evidente, innegable y ante el cual las vacaciones adoptan otra cara. Volvemos a las grandes ciudades con las fotos de lugares maravillosos, los sabores y el recuerdo del aire respirado, pero con la sensación de haber visto, aunque sea de paso, una miseria perenne ante la cual parece que somos incapaces de hacer nada.

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La infantilización de la sociedad

diciembre 22, 2013 Deja un comentario

En el decálogo de Chosmky sobre los pasos para la dominación hay uno que se refiere a tratar a la gente como si tuviera menos de doce años. Además, se le hace creer que eso es normal y es incluso simpático.

Mucha gente actualmente usa ropa y accesorios con estampados de personajes de caricaturas y películas animadas. Tal vez les parece natural. O es lo que hay. Como la comida chatarra: comer bien es caro, comer mal, es lo que hay. Aun las imágenes de vírgenes hoy las estampan en ropa y accesorios para niñas; seguramente para captar al público infantil, pero las usan las madres y acaban en las cajuelas de los coches.

Acabo de bajar de un viaje de trece pesadas horas de ida y otras tantas de vuelta. Las películas que pusieron en el autobús, infantiles. No había niños pasajeros, pero al chofer le pareció acertado poner películas infantiles. Quienes crecimos con muchas caricaturas disfrutamos verlas, pero de las caricaturas a las películas animadas por computadora con historias disneylandizadas hay una distancia que cuesta trabajo salvar.

Por ahí leí que nunca antes la sociedad había estado tan infantilizada. No creo que los choferes del autobús conspiren, pero asumen naturalmente que uno es un infante.

virgen

Broken Penguins

Saving broken Penguins, one page at a time.

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