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Archive for 9 febrero 2014

¿Por qué conjugan mal estos verbos?

A continuación hay una lista de verbos que identifico que conjuga de manera anómala mucha gente, independientemente de su estrato social. Hablo del caso de México, concretamente del altiplano del país, pero me parece que el fenómeno se extiende a diferentes zonas y seguramente alcanza a otros países hispanohablantes. Sólo aventuro algunas posibles causas y tal vez no haya una solución, porque parece que en estos casos el uso se impone a la norma.

A) negociar, financiar, diferenciar, evidenciar

Moreno de Alba, en Minucias del  lenguaje, explica al respecto que la gente tiende a romper el diptongo en primera, segunda y tercera personas del presente de indicativo y subjuntivo, así como en la tercera de plural y en la voz imperativa, pese a que son pocos los verbos que sí lo requieren, como enviar – envío, vaciar – vacío, fiar – fío, entre otros. Así, suele decirse

“*Negocía una salida para evitar más problemas”; “¿Quién te *financía?” o  “no *diferencían una cosa de otra”, en lugar de conservar el diptongo y mantener la palabra grave o llana: negocia, financia, diferencio, etc.

Hay una hipótesis para los que forman sustantivo: la conjugación en primera persona suena igual que el sustantivo: “en este negocio yo no negocio con rateros”. “No hay ninguna diferencia si María diferencia o no”, “tenemos una evidencia, pero  eso no evidencia nada”. Tal vez la gente siente la necesidad de diferenciar entre la cosa (sustantivo) y el verbo; una especie de intuición lingüística, claro, sin conciencia de la misma.

B) Cocer, forzar y soldar

En la cotidianidad ambos son de uso frecuente, especialmente el primero. Son irregulares y se conjugan como colar o jugar. La gente los regulariza en primera, segunda y tercera persona de singular y tercera de plural del presente de indicativo y subjuntivo, así como en la voz imperativa. Curiosamente, por razones particularmente albureras, en México cualquiera evitaría decir “*Cola bien el jugo” por “Cuela bien el jugo”, o “no me lo *cole”, en lugar de “no me lo cuele”.  Pero abandonan el modelo al conjugar estos tres verbos.

La explicación para el primer verbo se encuentra tal vez en la homofonía con coser, que es regular, pero que significa unir tela con hilo y aguja. No obstante, al usar la expresión “En todos lados se cuecen habas” los hablantes mantienen la conjugación irregular. Y la olvidan inmediatamente para decir “*cose bien los garbanzos” en lugar de “cuece bien…”.

Para el caso de soldar, si bien es de uso menos frecuente, lo hallamos todos los días en muchas zonas urbanas de México, entre los “maestros” mecánicos, herreros, plomeros y demás practicantes de oficios en los que haya que unir dos piezas de metal con calor. Nuevamente parece haber una necesidad de diferenciar entre el verbo y la cosa. “En mi trabajo sueldo todos los días” debe de sonar “chistoso” o “raro” para la mayoría de los hablantes por la homofonía entre sueldo (salario) y (yo) sueldo. Prefieren “En mi trabajo *soldo todos los días”. Y parece que la alta frecuencia de este uso desplazará a la forma irregular, que es la que registra la norma, todavía.

Con forzar aplica el mismo razonamiento que en A): parece que les suena raro no oír o “sentir” diferencia entre el sustantivo y el verbo: “hazlo con más fuerza” y “fuerza a Juan a que te ayude”, por lo cual en este último caso usan “*forza a Juan…” en la voz imperativa.

C) Traducir, reducir y deducir.

Hay un uso anómalo en la primera, segunda y tercera personas de singular y tercera de plural del pretérito de indicativo y subjuntivo. En lugar de traduje, tradujera, redujiste, etc., la gente suele decir *traducí, *traduciera, *reduciste.  Parece que hay una asimilación con verbos terminados en CER del grupo zc como nacer, merecer, parecer, crecer, etc., por la coincidencia que tienen en presente de subjuntivo: nacer-nazca; reducir-reduzca, pero cuyo pasado de subjuntivo difiere. Por ejemplo: creciera – dedujera o  tradujera  y no *deduciera, *traduciera.

D) Satisfacer

Probablemente la satisfacción no está tan presente en la vida de la gente, ni como una cosa otorgada o recibida, por lo que hay titubeo o yerro en la conjugación, la cual debe ser como hacer, de donde deriva: satisfago, satisfice, satisfaré, satisficiera, satisfaría y el participio, satisfecho.

Muchas personas dicen “No me *satisfació” en lugar de satisfizo. Nuevamente, se sigue un modelo de conjugación que no corresponde, en este caso, el modelo de verbos terminados en CER del subgrupo zc, como en el caso anterior: *satisfació, *satisfacerá, *satisfaciera, y aun he escuchado “no la *satisfazco con nada” y *satisfacido. Hay anomalía en casi todo el modelo de conjugación, salvo cuando coinciden el verbo hacer con el modelo que erróneamente se sigue, como en el copretérito: nacía – hacía – satisfacía.

E) Vaciar, variar, copiar y rociar

Hay una fuerte tendencia a llevar estos verbos al modelo de los que terminan en EAR, como voltear, marear, crear, etc., en presente e imperativo. Muchos neologismos se forman con esta última terminación (pixelear, escanear, formatear, etc.), y tal vez influya su frecuencia en la conjugación anómala como en “*copéalo rápido” por cópialo, “*vacéalo todo de una vez” por vacíalo y “*rocea las plantas” por rocía, y así, cantidad de cosas *varean y no varían.

F) Venir

Muchos hablantes rehúyen seguir la i temática del pretérito de este verbo en la segunda persona del singular y la primera del plural. Creo que hay una sensación de caer en un error que los ridiculice y los haga sonar como gente de bajo estrato social si dicen “ayer no viniste” o “vinimos más tarde”, por lo que prefieren “*veniste” y “*venimos”. He escuchado que dicen que mantener la primera i sería como decir “sí, *siñor” o “no *ricibí nada”, pronunciaciones que serían características de un “indito ignorante” (sic!). Así, pasaría a ser una i cargada de discriminación (por cierto, otra palabra con muchas íes) y, por lo tanto, que hay que evitar.

G) Latir

Latir, en uso coloquial, es sinónimo de gustar. “¿Te late el pulque?” En pospretérito o condicional, la conjugación para el uso coloquial troca una e por la i temática y da por resultado “¿te *latería salir esta noche?” en lugar de “te latiría…”. Probablemente mantener esa i tenga que ver con el caso anterior de venir.

La sustancia del mal

El primer pozo petrolero  fue explotado en 1859. En tan sólo 150 años, debido a este hecho, el planeta y sus habitantes presentan severas alteraciones, muchas de  ellas irreversibles, desde ecológicas hasta de percepción del mundo. Es un argumento bien conocido por la ciencia ficción y en realidad parece sacado de ella:

petro“…Un día los humanos reciben como regalo una sustancia mágica que les da energía para mover máquinas y medios de transporte a velocidades inconcebibles; es una sustancia que se transforma casi en cualquier cosa y sirve como combustible para casi todo. Los humanos se embelezan con esta sustancia, abusan de ella y al cabo del tiempo deben sufrir las consecuencias: deterioro ambiental y guerras por poseerla, ergo, por dominar el mundo”.

 

 

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Antes de la marcha

Es el mediodía, el tráfico está impaciente por los cortes a la circulación. De autobuses de asientos duros y pegajosos bajan personas jóvenes y mayores fatigadas,  con la piel curtida y quemada. Algunos traen enrollado un banderín rojo en la mano; seguramente se lo dio la organización que los trae acarreados,  y seguramente no saben qué dice el banderín y tal vez les da igual.  Ya tienen hambre. Parece que siempre la han tenido. Rodean un tóper con frijoles de lata,  tortillas y chiles en vinagre. Mientras comen,  frente a ellos, ven atentamente entre bocado y bocado un árbol futurista, del que baja un cable de luz mal remendado cien veces, les da de comer a sus celulares, que cuelgan de la rama.

 

Broken Penguins

Saving broken Penguins, one page at a time.

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