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Archive for 26 mayo 2014

Embargo salarial o cobrarse a lo chino

A los chinos les adjudicamos muchas cosas, y a saber si unas son ciertas o son puro cuento chino. Una variante de cobrarse a lo chino es lo que aprobó en marzo pasado la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN): autoriza embargar hasta el 30% del salario excedente del salario mínimo del deudor. Es decir, se le “respeta” el mínimo y, de lo que sobre, “coge de ai para cobrarte”.

Si concedemos que lo que este grupo de magistrados que conforma la Corte lo que hace es impartir Justicia (sic), hay que preguntarse: ¿justicia para quién? De entrada, para el patrón, en este caso, léase patrón como la banca, casas de empeño, tiendas y almacenes que facilitan que la gente se endeude y similares. Supongamos que una persona se embarca con un crédito para un coche, un aparato o ya tiene hasta el tope la tarjeta de crédito (misma que le enjaretaron con miles de promociones y espejitos mágicos para que comprara todos sus sueños -pero que al final termina usándola para comprar comida en el súper porque ya no llega a fin de quincena). La persona gana los famosos 6 mil pesos (Ernesto Cordero dixit) y un mal día se ve en la bancarrota e imposibilitada para pagar sus deudas. No tiene más que lo que lleva puesto y… su salario. Pues sobre él. Y le hacen los números: el mínimo más o menos son 2 mil pesos al mes. Eso no lo tocan. Le quedan 4 mil, de los cuales le van a quitar, autorizadamente, 30%, es decir, 1,200 pesos. Hasta antes de la nueva reforma fiscal, el salario era intocable, salvo en casos de pensión alimenticia. Desde este año pierde el aura de sacro y puede ser motivo de embargo.

De esta manera, las tiendas departamentales como Coppel (misma familia), Elektra, Banco Azteca y similares (Salinas Pliego), WalMart (y derivados como Sam’s, Suburbia, etc.), Palacio de Hierro (Alberto Bailleres), Famsa (Humberto Garza González), las casas de empeño, de crédito y toda entidad con la que se pueda uno endeudar, podrán proceder de esta manera, pues la aprobación aplica a deuda civil y mercantil. Hay una salida: el amparo, mismo que deberá costear el deudor, o sea, estamos ante la ley de Herodes. Se supone que “Nadie puede ser aprisionado por deudas de carácter puramente civil”, según el artículo 17 de la Constitución. Pero la Constitución se aplica según el grueso de la cartera de quien busque aplicarla. Si le rasca un poquito, verá que detrás de las grandes tiendas y bancos están las familias de siempre: los Sada, los Zambrano, los Hernández, los Slim, los O’Farril, Azcárragas, Salinas y demás nombres altisonantes.

Véale el lado amable: si alguien le debe y le dice debo no niego, pago no tengo, a lo mejor con un buen abogado, un buen conecte en la Suprema, un buen cochinito y un buen de paciencia, podrá aplicarle esta nueva reforma a ese o esa moroso o morosa que no le quiere pagar.

Artículo 26 de la Ley de Cultura Cívica

Salen la señora, señorita o el hombre a pasear al perro. Un perrito arreglado, limpio, de raza, mimado y chiquito, de compañía, de ésos que caben bien en el regazo. El dueño o dueña es muy similar al perrito. Van por la calle. Al animalito le anda del cuerpo, hace su necesidad y el dueño procede a 1) arremangarse la nariz; 2) sacar una bolsita que llevaba para la ocasión; 3) agacharse a recoger del piso la mierda. Luego, perro, dueño y bolsita con caca siguen juntos su camino.

Es una escena poco frecuente en otras partes de la ciudad, donde hay igual o mayor número de perros y dueños, pero hay menos bolsitas y menos disposición de parte del dueño a genuflexionarse ante la caca a fin de cumplir una obligación cívica, sancionado su incumplimiento con 11 a 20 días de salario mínimo o 13 a 24 hrs de arresto, en el artículo 26 sección 1 de la Ley de Cultura Cívica vigente en la ciudad de México.

Tal vez esta práctica y modo de desaparecer de las banquetas las heces del perrito, perro o perrote, contribuya a explicar por qué especialmente en el poniente de la ciudad es más frecuente que la gente enderece más y mucho más la nariz que en los otros tres puntos cardinales del DF. Es aquí donde las narices buscan más la altura y las cejas se arquean simultáneamente buscando despegar al dueño del suelo y marcar distancia de todo. Es comprensible en una población que está en íntimo y constante contacto con la mierda. Que puede ser la del perro, la propia o alguna otra proveniente de otras fuentes.

cacadeperro

La tortilla en otra parte

Hacerse un taco no tiene el gran mérito cultural.  Es más bien situacional.  El otro día comía con unos paquis (Pakistán): calabazas con hongos en chilito bien picoso, pollo en una especie de adobo condimentado,  todo muy paqui y con mucho sabor.  Ellos ocupan pitas o pan de trigo casi tan delgadito como una tortilla.  La parten,  agarran un pedacito,  prescinden de la cuchara y tortillean,  tal cual, igual que uno.  Nosotros hacemos taco; me parece que si su pita fuera un poco más delgada,  armarían  tacos,  igualmente.
Creo que se sobrevaloran las costumbres y hacen proferir barbaridades que rayan en lo escabrosamente nacionalista como decir “como México no hay dos “. O “el ingenio mexicano”. Si hubiera tal, deberían emplearlo en resolver de la deuda externa o en dejar de depender de Estados Unidos hasta para ir al baño.

 

Categorías:sociedad
Broken Penguins

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