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Archive for the ‘Literatura’ Category

El oso, Viernes y su amo

CrusoeYa me había pasado. Con Moby Dick, por ejemplo. Caballeritos europeos del siglo XIX matando por deporte o placer o porque sí. Interrumpí la lectura de Moby Dick hace más de 15 años y no la he reanudado. La causa fue un pasaje en el que describe el “arte” de matar ballenas por placer. Me pareció tan gratuito, tan fuera de lugar para mis ojos del siglo XX-XXI, que ni pude ni quise seguir más. H G Wells habla de “salvajes”, Darwin igual y muchos otros caballeritos de la época tiran por el mismo camino. No me convence el argumento de “época”: es que así pensaban, es normal; es que así se decía…etc. Es como justificar que porque “así se decía” tengamos que aceptar el pensamiento supremacista elitista, con el que se identificaban muchos de  los que son la base del llamado pensamiento moderno.

Daniel Defoe entra en esta mi lista de pensadores y creadores cuya concepción de los otros (la mujer, los “salvajes” hoy se incluirían los “migrantes” en esta categoría) tal vez no demerita del todo sus aportes, pero sí deja en claro su visión del mundo, desde dónde y para quién pensaban o escribían. Entonces, con éste como con los anteriores, me ha vuelto a pasar. En el capítulo XV de Robinson Crusoe, el criado a quien “liberó” Robinson del “salvajismo” en el que vivía en el Caribe y a quien llama caribe o  Viernes (en los casi 20 años que vivieron juntos, parece que nunca le pudo preguntar por su verdadero nombre), ya bien asimilado a los usos “civilizados cristianos”, hace un acto de “diversión” en un momento de tensión. Tras casi 30 años, ya salieron de la isla y van cruzando un pedazo de Europa caminando. Se topan con un oso que anda por ahí y que no tiene intenciones de hacerles nada. Al negro, Viernes, se le ocurre que sería gracioso hacer encabritar al animal y luego descerrajarle un tiro en la nuca. Se encarama a unos árboles (como el buen “salvaje” que es, dice su amo), hace que el animal quede pendiente de una rama, todos ríen, el oso va bajando de la difícil posición en la que está y cuando casi logra poner pie en tierra, el negro le suelta un tiro a bocajarro entre nuca y oreja. Todos ríen. Esto, como con los otros autores mencionados, me ha hecho cerrar el libro y darlo por terminado.

Pero no, esta vez por mera disciplina terminé, y terminarlo me confirmó el alto grado de propaganda que tiene la historia (conflictos España-Inglaterra en el siglo XVII con una Francia de testigo). Para mí, los últimos capítulos dejan en claro que Robinson pasó casi 30 años de su vida desarrollando sus habilidades manuales. Nada más. Apenas toca tierra de nuevo, parece que no pasó nada en su vida. Va por sus bienes, entra en la cotidianidad como si sólo se hubiera ido de viaje un fin de semana. Si ya de por sí es increíble que una persona esté tanto tiempo sola, parece más increíble que casi nada en su cabeza haya cambiado. No escuchó, no se escuchó, no vio, no se vio, no sintió, no nada. Igual idealizo, pero casi 30 años en soledad son o para volverse loco, suicidarse o hacerse un maestro de maestros en las artes de meditación y sabiduría. Pues nada de eso. Entiendo que el libro no va a ser lo que yo quiera, pero la actitud de señor “civilizado” que machaca a cada paso lo maravillosa que es su gris, nublada y civilizada Inglaterra, lo menos que puede ser es chocante. Ensalza a la iglesia, al estado, a la industria (aunque sea el esclavismo), toma distancia de los “salvajes”, de los que viven “en pecado”, de todo lo que las “buenas maneras” deben tomar distancia. Uno de tantos remates que tiene la historia: ya para terminar su periplo, el barco en el que iba lo deja y por necesidad se hace amigo de un tal Wilkins. A las dos horas ya le dice amigo y gran amigo y así. Con el mentado Viernes vivió más de veinte años, pasaron ene número de situaciones, salieron de la isla, fueron a Europa, a Asia y hasta murió en sus propios brazos de unos flechazos. Nunca le dijo amigo. Todo el puto libro fue su criado.

Con el tiempo, esta lectura es una de las representativas de la literatura juvenil. Yo no le recomendaría esta lectura cristiana supremacista racista imperialista propagandística a un adolescente.

Ya no hay cuentitos

Cuando era niño tenía una fuerte afición a los cuentitos, que por entonces no les decíamos comics, o al menos no en un nivel popular. Cada sábado o lunes iba al puesto de revistas por dos o tres, para los que me alcanzara: Capulinita, Archie, Memín, Pequeña Lulú, Tom y Jerry, Fantomas, Pájaro Loco, El hombre Araña, Supermán, Batman y muchos más. Unos años después, Simón Simonazo, Super Chiss y Video Risa. Tenía cajones de cuentitos.

Desde hace tiempo vengo notando que ya no hay cuentitos para niños en los puestos de revistas. Hay revistas que son,  a mí me parece, agresivas extensiones de la televisión. Hay lo que  me parece que es una línea Club Disney que aborda diferentes personajes pero todos de actualidad en programas de la tele y creo que especialmente tele por cable. Hay otras de Cartoon Networks, de Barbie y de programas como Discovery y una o dos más de farándula pre adolescente. Un cuentito lo podíamos comprar los niños. Costaba menos o casi lo que costaba una Chaparrita o un Boing. Estas revistas cuestan casi lo que cuesta hoy una comida corrida de medio pelo. Claro que hay comics, pero no están al alcance de un niño promedio que los pueda comprar con lo que se compraría un refresco.

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Algunos personajes de los cuentitos, efectivamente también salían en la tele. Pero no lo restregaban en la revista a cada momento. Los cuentitos sí tenían comerciales, pero eran uno o dos en medio y al final. Anunciaban una paleta, unos zapatos o unos cursos para aprender algo. Las revistas que hay hoy destinadas a los niños son un fajo de hojas, poquitas, de papel cuché súper contaminante y multicoloreado que apunta a los bolsillos de los niños y sus padres con comerciales tras comerciales. Usan el mismo lenguaje trendy-cool-guau (wow)-super de los conductores de programas infantiles onda Disney.

No son cuentitos en papel barato sin más pretensión que ofrecer una historia, son catálogos de productos con alguna información que puede ser más o menos interesante para algunos niños.  Mantienen el formato de la tele en todo lo posible. No dudo que haya excepciones, porque no he revisado cada una de esas revistas, pero muchas de las que hay en los puestos son así.

No comulgo con la idea de que los tiempos pasados fueron mejores. Los tiempos son lo que son, es simplemente que hoy, parado frente a un puesto de revistas, y de los muy surtidos de Reforma, Insurgentes y otras partes del centro, no veo un cuentito que pueda comprarle a una criatura de 7 años. Ya no hay editoriales locales haciendo cuentitos, todo son grandes cadenas como la misma Televisa haciendo de editorial. Parte de la respuesta a esta extinción está aquí: http://www.bauldelcomic.com/comentarios_news.php?num=7

Ernesto de la Peña (1927-2012)

septiembre 11, 2012 Deja un comentario

Cuando escuchaba las cápsulas Testimono y celebración en la estación Opus 94 (94.5 FM), a veces no sabía de qué opera (ni sé nada de ópera) o de qué personaje estaba hablando el Ernesto,  pero escuchar su uso de la lengua dejaba mucha reflexión. Cuando abordaba temas literarios o religiosos lo hacía con un conocimiento evidente y casi que hasta desbordado. Escuchar la entrada de la cápsula era aviso de que en los siguientes  3 o 4 minutos iba uno a regalarse un aperitivo muy sabroso.

Cuando supe que hablaba como 30 lenguas o que hablaba 18 pero entendía 30, me apreció que el viejito era todo un misterio. Un día me encontré en un tianguis Las estratagemas de Dios. Ya sabía que en cada cuentito, en cada frase, había una erudición tal que había que irse con cuidado. Efectivamente, no era muy  conocido ni muy prolijo en su escritura, pero  a lo mejor aplica la trillada frase: de lo bueno poco.

Siempre pensé que era una lástima que alguien tan lleno de letras no siguiera en la pantalla. Sopa de letras duró muy poquito. Me causaba cierta desilusión ver que proponía jugar a los asistentes y algunos como que no llevaban mucha chispa al estudio de grabación y al final lo dejaban a él hacer el show. Yo no sé cómo este señor tan vasto no estuvo nunca siquiera como invitado ocasional en La dichosa palabra.  Suena chafa decirlo, pero la verdad era un deleite escucharlo.

Fallece Ernesto de la Peña   http://www.jornada.unam.mx/2012/09/11/politica/002n1pol

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Las aventuras de Capulinita

octubre 12, 2011 2 comentarios

Con la muerte del Capulina me acordé  de mi colección de Capulinitas. En realidad sus películas no me gustaban. Desde niño se me hacían simplonas, y de más grandecito, peor. No por eso dejé de tener un disco, supongo que el del Circo de Capulina o algo así. Cuando coleccionaba sus cuentitos, hacia principios de los ochenta, casi mediados, era yo tan obsesivo, que los guardaba en bolsitas en un cajón especial y frecuentemente los ordenaba. También tenía números especiales, que eran de formato un poco más grande. Mis recuerdos que guardan conexión con los Capulinitas son muy puntuales: por comprarme uno robé mis primeras monedas y con ellos desarrollé la habilidad de leer fluidamente. Uno de mis recuerdos más remotos, tal vez hacia mis 5 o 6 años, es la imagen de estarme retorciendo de la risa en una sillita de palo tejida con rafia. Una vecina preguntaba a mi madre que por qué me reía tanto y ella contestó que era porque estaba yo leyendo un Capulinita. Ahora que lo pienso no sé cómo me reía tanto con las peripecias de un burócrata frustrado, amolado y querendón chingüengüenchón, pero al final inocente, como el pseudo porno suavecito de Mauricio Garcés.

Un día, no me acuerdo por qué ni para qué, salí  a ofrecer en los puestos de revistas usadas todos mis cuentitos  -que no llamábamos comics: Archis, Capulinitas, Simón Simonazos, Videorisas (normales y especiales), Pequeñas Lulú, Memines y algunos que otros más. Seguro no me han de haber dado nada y con esa poca cantidad tampoco he de haber hecho ni madres, si acaso írmela a gastar a las “maquinitas” o en los tacos, de los que también era fan.

Se fue Capulina.  Y con él la oportunidad de invertir en el Banco de Capulinita, cuyos socios aparecían en la cuarta de forros enmarcados por monedas que iban de 5 a 50 pesotes. Seguro habría más réditos en ése que en los actuales. Al menos saldría uno en la foto.

Unos links y un facebook sobre Capulinitas

http://laloncheradelosrecuerdos.blogspot.com/2010/02/la-aventuras-de-capulina.html

http://es-es.facebook.com/pages/Aventuras-de-Capulinita/162704270458726

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Ernesto Sábato y los machacados lugares comunes

Falleció Ernesto Sábato. Un escritor muy estimado, muy apreciado y admirado. Parece que sus posiciones políticas y su larga consecuencia lo distinguían. Personalmente es uno de mis favoritos. Francamente no sé mucho de él, lo mucho que podría saber un estudioso o un crítico. El Túnel lo leí muy chamaco, con poca atención y tengo que (quiero) leerlo de nuevo. Sobre héroes y tumbas lo compré como a los 26 años, lo dejé en el librero y lo vine a sacar de su empaque hasta el año pasado, ¡unos 8 años después! Pienso que en su momento no me tocaba leerlo y seguro habría pasado por él de noche como en el caso de El Túnel. Sobre héroes... es tremendo: los personajes, la trama, el trasfondo, el mundo de los invidentes… todo el conjunto. Después me seguí con Abbadon; no me enganchó como el anterior, lo sentí más personal, tal vez más experimental y obsesivo, si se puede ser más. Pero hay pasajes memorables, como la teoría expuesta por el profesor ante Beba y Quique, en la que se demuestra que Jeohvá y Satanás son la misma entidad, que somos súbditos de Satán y que empezar a comer carne alejó a la humanidad de la espiritualidad. Así que los judíos y quienes directa o indirectamente los siguen, se han tragado y se siguen tragando el anzuelo de que “Jeohvá, es el bueno y Satanás el malo”.

Esto, algunos artículos sueltos por ahí y algunos datos biográficos completan todo mi conocimiento del Sábato. Estos días mucha gente pega esquelas y frases in memoriam. Lo primero que les sale son frases como “Hasta siempre, maestro”. ¿Por qué hasta siempre, por qué las fórmulas tan machaconas que de tanto que tratan de decir terminan por no decir nada? Seguro a Sábato le habrían hecho fruncir el ceño. Y el “maestro”. Qué chocante. Es comprensible que en el arrebato de afecto y simpatía la gente busque algo que suene respetuoso y familiar, como “maestro”, pero no deja de sonar salamero y falto de imaginación. Porque el día que muera García Márquez van a decir, obvio, “Hasta siempre, Gabo” o “Hasta siempre, maestro” o “maestro gabo” o algo que suene igual de fofo y trillado. Y cuando muera la Poniatowska, será “hasta siempre, Poni” o “hasta siempre, amiga”, aunque en la puta vida la hallan tratado;  o sí, pero en realidad no haya sido su amiga. No dudo de que en este mismo texto haya lugares comunes involuntarios, es normal, todos caemos, pero publicarlos una y otra vez hasta la náusea (para acabar con otro lugar común) termina por ser una monserga.

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Broken Penguins

Saving broken Penguins, one page at a time.

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