La dictadura perfecta / Luis Estrada

Luis Estrada agrega una más a su lista de películas contundentes, polémicas y críticas de la podredumbre sistémica. Los partidos políticos funcionan como empresas de colocación; la mafia está en las curules, en la tele, en los contratos, en las calles, en todos lados, de cuello blanco y de bota piteada, a todo se adapta. En La Dictadura perfecta vemos una recreación que, todos sabemos, está muy cercana a la realidad, del engendro de un personaje. La televisora más poderosa de este país, como la academia de la lengua española, limpia, fija y da esplendor, no a la lengua, sino a un títere que pone la cara, se gana a la gente vacua, igual que él, y por la espalda les abre la puerta de los recursos de la nación a todos sus compadres, nacionales y extranjeros.

Como en la Ley de Herodes o el Infierno, la trama se basa en la sátira y la comedia. Los guiños, las alusiones, arrancan risas entre el público, porque hay una identificación con la realidad. Una escena de dinero y ligas vista desde una cámara de vigilancia y la gente ríe. Una escena de vote por quién cree usted que es el culpable y la gente ríe. Son como memes, son parte de los referentes colectivos de los mexicanos de hoy. Todos sabemos a qué se alude. Es el propósito, lo ha dicho el director y escritor, fomentar conciencia entre los mexicanos presentándoles la realidad dramatizada y barnizada de comedia, pero al fin, no en el fondo, apenas debajo de una delgada capa de actuación, es el día a día de este país. Mientras lo ves en la pantalla, está pasando, están matando, secuestrando, violando, metiendo dinero en maletas, firmando contratos millonarios y saqueando lo que se pueda.

Este es el punto en el que muchos nos quedamos flotando en un silencio en el que todo se detiene y nos preguntamos: ¿por qué no me río? Los demás rompen en carcajadas, manotean de risa y uno sí entiende el chiste, pero no puede reír. Lo que estamos viendo es demasiado fuerte (aun capeado de comedia), real, crudo, frustrante. Vemos un funcionario de televisa tratando con desparpajo y prepotencia a un presidente pelele. Confirma lo que sabemos; y es chistoso cómo lo zarandea, la gente ríe, pero muchos no podemos.

El mismo Estrada ha declarado en entrevistas que sabe muy bien que una película no va a cambiar nada, no va a generar una movilización masiva, no, nada, como siempre, todo queda igual, no trastoca nada. En esta ocasión, como en otras, Televisa se montó, dijo que apoyaba y a la mera hora se echó para atrás. Ahora Estrada está bien endeudado. Apoye o no apoye, la gran mayoría de la gente no va a dejar de ver y consumir Televisa. Aunque la empresa patrocine una película que la critique y exhiba cómo lleva décadas operando en este país, eso no le hace ni cosquillas. Está muy inserta en los hábitos de millones de personas fieles a su programación, a sus noticieros, a sus programas sensibleros, de presunta comedia y a todo lo que le venga en gana poner al aire.

Una frase gastada para referirse a una peli es: “está buena”. Algunos dirán que aplica para ésta. A mí me parece que es un recordatorio más de la pesadilla en la que estamos metidos como sociedad y como individuos. No es ni sano ni normal vivir entre balaceras, atracos y secuestros. Gobernados por grupos autoreciclados, coludidos con la mafia, tapándose unos a otros, con empresas enjuiciadas en otros países y sobre todo con una inagotable hambre del poder por el poder.

El chiste está muy cerca de la realidad como para reírse.

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El oso, Viernes y su amo

CrusoeYa me había pasado. Con Moby Dick, por ejemplo. Caballeritos europeos del siglo XIX matando por deporte o placer o porque sí. Interrumpí la lectura de Moby Dick hace más de 15 años y no la he reanudado. La causa fue un pasaje en el que describe el “arte” de matar ballenas por placer. Me pareció tan gratuito, tan fuera de lugar para mis ojos del siglo XX-XXI, que ni pude ni quise seguir más. H G Wells habla de “salvajes”, Darwin igual y muchos otros caballeritos de la época tiran por el mismo camino. No me convence el argumento de “época”: es que así pensaban, es normal; es que así se decía…etc. Es como justificar que porque “así se decía” tengamos que aceptar el pensamiento supremacista elitista, con el que se identificaban muchos de  los que son la base del llamado pensamiento moderno.

Daniel Defoe entra en esta mi lista de pensadores y creadores cuya concepción de los otros (la mujer, los “salvajes” hoy se incluirían los “migrantes” en esta categoría) tal vez no demerita del todo sus aportes, pero sí deja en claro su visión del mundo, desde dónde y para quién pensaban o escribían. Entonces, con éste como con los anteriores, me ha vuelto a pasar. En el capítulo XV de Robinson Crusoe, el criado a quien “liberó” Robinson del “salvajismo” en el que vivía en el Caribe y a quien llama caribe o  Viernes (en los casi 20 años que vivieron juntos, parece que nunca le pudo preguntar por su verdadero nombre), ya bien asimilado a los usos “civilizados cristianos”, hace un acto de “diversión” en un momento de tensión. Tras casi 30 años, ya salieron de la isla y van cruzando un pedazo de Europa caminando. Se topan con un oso que anda por ahí y que no tiene intenciones de hacerles nada. Al negro, Viernes, se le ocurre que sería gracioso hacer encabritar al animal y luego descerrajarle un tiro en la nuca. Se encarama a unos árboles (como el buen “salvaje” que es, dice su amo), hace que el animal quede pendiente de una rama, todos ríen, el oso va bajando de la difícil posición en la que está y cuando casi logra poner pie en tierra, el negro le suelta un tiro a bocajarro entre nuca y oreja. Todos ríen. Esto, como con los otros autores mencionados, me ha hecho cerrar el libro y darlo por terminado.

Pero no, esta vez por mera disciplina terminé, y terminarlo me confirmó el alto grado de propaganda que tiene la historia (conflictos España-Inglaterra en el siglo XVII con una Francia de testigo). Para mí, los últimos capítulos dejan en claro que Robinson pasó casi 30 años de su vida desarrollando sus habilidades manuales. Nada más. Apenas toca tierra de nuevo, parece que no pasó nada en su vida. Va por sus bienes, entra en la cotidianidad como si sólo se hubiera ido de viaje un fin de semana. Si ya de por sí es increíble que una persona esté tanto tiempo sola, parece más increíble que casi nada en su cabeza haya cambiado. No escuchó, no se escuchó, no vio, no se vio, no sintió, no nada. Igual idealizo, pero casi 30 años en soledad son o para volverse loco, suicidarse o hacerse un maestro de maestros en las artes de meditación y sabiduría. Pues nada de eso. Entiendo que el libro no va a ser lo que yo quiera, pero la actitud de señor “civilizado” que machaca a cada paso lo maravillosa que es su gris, nublada y civilizada Inglaterra, lo menos que puede ser es chocante. Ensalza a la iglesia, al estado, a la industria (aunque sea el esclavismo), toma distancia de los “salvajes”, de los que viven “en pecado”, de todo lo que las “buenas maneras” deben tomar distancia. Uno de tantos remates que tiene la historia: ya para terminar su periplo, el barco en el que iba lo deja y por necesidad se hace amigo de un tal Wilkins. A las dos horas ya le dice amigo y gran amigo y así. Con el mentado Viernes vivió más de veinte años, pasaron ene número de situaciones, salieron de la isla, fueron a Europa, a Asia y hasta murió en sus propios brazos de unos flechazos. Nunca le dijo amigo. Todo el puto libro fue su criado.

Con el tiempo, esta lectura es una de las representativas de la literatura juvenil. Yo no le recomendaría esta lectura cristiana supremacista racista imperialista propagandística a un adolescente.

Andar encuerado en las regaderas

toalla_curiosa_1Pues el título ya lo dice todo. Me ha llamado la atención un hecho del que me he enterado vicariamente. Se me ha dicho que en las regaderas de mujeres del deportivo al que voy hay cortinas en cada regadera. En el cuartito de vapor, las mujeres regularmente no entran desnudas. Cuando salen de bañarse, salen envueltas en toallas o de plano ya vestidas, aunque sea con ropa mojada. Se sospecha que algunas ni siquiera se desnudan totalmente debajo de la regadera. Ya en los vestidores, tampoco se desnudan, sino que hacen movimientos malabarísticos con tal de no dejar las carnes llanas expuestas a la vista de las demás. Por ejemplo, contra la pared, sostienen la toalla con los dientes mientras guardan el equilibrio con otra toalla que llevan enredada en la cabeza al tiempo que trémulamente tratan de ponerse la pantaleta o tanga, según las dimensiones y a lo mejor la edad. Corren el riesgo de atorar los dedos de los pies con la prenda, caer de costalazo o golpearse el cráneo mortalmente contra el filo de una banca, pero todo sea con tal de no exhibirse encueradas. Se ponen crema sólo si antes ya tienen puesta la ropa interior. Aunque todo esto sólo me lo imagino, pregunto ¿por qué? ¿Estamos frente a un aspecto de género (recuérdese que es espacio exclusivo de mujeres), frente a una actitud local, global, moral, frente a un trauma inducido por los modelos impuestos por la publicidad, se trata de un acomplejamiento generalizado, se verifica que las peores enemigas de las mujeres son las mujeres en términos estéticos, no necesariamente sociales, la culpa es del sistema y no del individuo, no es nada de esto, es pudor? ¿Por qué no simplemente andar desnudas en el circuito vapor-regaderas–vestidores si todo está a unos pocos metros de distancia y en el mismo espacio?

En el apartado de hombres hay dos o tres asistentes que rigurosamente se cubren de la cintura para abajo en el trayecto regadera-vestidor. No hay cortinas. En el vapor acaso uno o dos entran con ropa. Hay panzones y de carnes recogidas y músculos trabajados, como también debe de haber sus equivalentes en la sección femenina. Probablemente hay un rasgo cultural que echa raíz en las niñas: mostrarse es sancionado, mientras que en el sexo opuesto puede ser incluso celebrado. Me pregunto si hay también un cierto desparpajo en el hombre que le facilita quitarse la ropa, en este contexto de club deportivo, sin mayor cuidado, mientras que en el caso de las mujeres se activa un complicado mecanismo en el que muchos engranes con diferentes nombres trabajan para mantener la toalla bien enredada en el cuerpo. Algunos nombres de esos engranes podrían ser vergüenza, complejo, costumbre, temor, vulnerabilidad, insatisfacción o un sentimiento similar.

No creo que haya víctimas ni orondos triunfadores en una futilidad como encuerarse o no. Al final es una decisión personal. Pero no deja de rondarme la idea, desde que me enteré de que había cortinas entre regadera y regadera en una sección de puras mujeres, y de que no se desplazan desnudas en el área, de que hay factores sociales y culturales que determinan conductas en principio banales, pero con posibles repercusiones en ámbitos más relevantes de la convivencia.

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Alto a la masacre en Palestina

palestinaSREAlrededor del mediodía se reunieron afuera de la Secretaría de Relaciones Exteriores algunas decenas de manifestantes para expresar su solidaridad con el pueblo palestino y repudiar la matanza que Israel está cometiendo en la franja de Gaza. Diferentes oradores exigían que los funcionarios de esta secretaría que se pronuncien abiertamente en contra de esta masacre. Al mismo tiempo, había voces que gritaban que eso no era suficiente, que la postura del gobierno mexicano debería ser de más acción y menos palabras. Por otro lado, se denunció que la Organización de las Naciones Unidas permanezca indiferente ante los ataques y bombardeos israelíes sobre la población civil en la franja de Gaza, bajo la excusa de que atacan blancos del movimiento Hamas, mismo que no reconoce al estado de Israel.

Uno de los representantes del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Palestina señaló que el gobierno israelí, bajo la venia de la ONU y gobiernos como el de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, tratan de convertir esta masacre en un escarmiento en contra de los pueblos q se rebelan y se resisten a las políticas sionistas. Al mismo tiempo que se informaba que los interesados se acercaran a la mesa del micrófono para saber de las acciones a seguir, algunos participantes pedían que todo el mitin se trasladara a las instalaciones de la embajada israelí en México para expresar el rechazo de muchos mexicanos hacia los ataques que desde la semana pasada Israel ha intensificado, y que ya alcanzan la cifra de cerca de setecientos.

“Que salga un representante de la Secretaría, no mordemos, no somos sionistas, no nos lo vamos a comer”, decía un participante a toda voz sin tomar el micrófono. Antes de terminar, se dio lectura al mensaje enviado por Cristal Tobar Aragón presidenta del grupo Amistad con Palestina de la Cámara de Diputados. En él, condena los ataques israelíes, y dice que planteará en las instancias correspondientes que el Congreso mexicano se pronuncie perentoriamente en contra de los ataques del gobierno de Benjamin Netanyahu, que en los últimos ataques ha dejado aproximadamente cien muertos, entre ellos una veintena de niños. Esta manifestación se realizó simultáneamente en diversas ciudades del mundo en apoyo al pueblo palestino, señaló el último orador.

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Darwin y su selección

eugeneisa 2Un día perdí un libro de HG Wells que se titulaba algo así como Historia de la humanidad o Historia del hombre o algo más o menos así de modesto. Me dio mucho gusto que se me olvidara en una barrita de esas donde uno se apoya para escribir algo en los bancos. Por firmar un papel, puse el libro a un lado y ahí se quedó. Lo seguía leyendo por mera disciplina o inercia, porque ya me había fastidiado el discurso supremacista y racista que venía manejando. Salvajes, incivilizados, razas inferiores, pueblos necesitados de la guía de los pueblos refinados y conceptos similares desfilaban en esta pretendida historia universal. Era el HG Wells, quien según yo tenía un buen voto de confianza por ser el autor de alucines como La máquina del tiempo, la verdad, lo único que había leído de él, porque con el Hombre invisible nomás no pude. En fin, que el librito me había hartado, lo perdí y no lo lamenté para nada. Qué abismal diferencia si hubiera perdido Espejos, de Galeano, una modesta historia universal no universal, como lo reconoce el autor. Una historia desde la perspectiva de los que no aparecemos en los libros de la Historia.

Me encontré muy barato, por unos pocos pesos, El origen del hombre de Darwin y lo empecé a leer; con prejuicio y nariz arrugada, pero lo empecé. Prejuicio porque desde que descubrí que Darwin era un racista eugenista alineado en las filas del aparato “intelectual” del imperio británico-bancario-científico-imperialista, entendí que sus textos, base de una cuasi religión, el evolucionismo, en realidad son lo que afirma Máximo Sandín, un instrumento que les sirvió a las sociedades científicas de la época para justificar el racismo del imperialismo decimonónico y la explotación de tres cuartas partes del mundo en beneficio de una docena de países, exfoliación de la que se siguen beneficiando hoy día. Máximo Sandín afirma que en El origen de las especies Darwin mismo reconoce no ser científico y se admira de que tantos científicos reconocidos acepten sus resultados, pues él no pertenecía entonces a esa elite. Plantea posibilidades biológicas sobre las bases de teóricos económicos como Maltus. Impulsa la idea “del más fuerte” como una consecuencia natural, es decir, lo que se conoce como occidente (Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos y otros pocos europeos) coloniza al resto del mundo porque es una ley natural, el más débil sucumbe ante la superioridad del otro, como el negro o el indio “salvaje” ante el blanco “civilizado”. Era un eugenista, se casó con su prima y promovía, en el ambiente del esclavismo, la selección de razas para descartar a las débiles y gestar una superior. Eso, aparentemente personal, como casarse con sus consanguíneos, sale de la vida privada del autor al ser la base de una teoría aceptada incondicionalmente en el mundo de la ciencia.

En El origen del hombre confirma su falta de rigor científico. Escribe afirmaciones categóricas, generalizadoras, vagas, que le salen de lo que “siente” o le parece que debe ser y no duda en sentirse parte del clímax de la humanidad. Lo que no se ajusta a su visión del mundo (o la de él y sus amigos y conocidos, a quienes cita constantemente) es inferior, salvaje y en el mejor de los casos extravagante. Algunas de las fuentes de las que saca lo que él considera conclusiones sólidas e irrefutables serían simpáticas si no fueran cimiento del evolucionismo, una doctrina intocable. Criticarla lo convierte a uno automáticamente en creacionista fanático religioso hijo de George Bush. Algunas de sus fuentes: cuidadores de zoológicos, jueces “competentes”, funcionarios religiosos (obispos), conocidos, su perro y amistades por el estilo. Se entiende que no va a citar artículos de journals indizados como lo tendría que hacer ahora para ser aceptado en las elites científicas, pero la irrefutabilidad de la que goza hasta hoy día no concuerda con la débil base en la que descansan sus argumentos.

Algunos ejemplos:

Para abrir boca: “(…)los monos nacen en un estado tan débil como nuestros propios hijos. El hombre difiere de la mujer por su talla, su fuerza muscular, su vellosidad, etc., como también por su inteligencia, como sucede entre los dos sexos de muchos mamíferos (…)”.

Se podría argumentar que antes “era normal” que los autores se expresaran así de las mujeres o de los negros o los nativos (como si ser nativo fuera rasgo de inferioridad; ¿o no hay nativos de las islas británicas o de Escandinavia, o son otra clase de nativos?), y que hay que entenderlos en su contexto. Este argumento sería extensible a Hitler, Stalin, Idi Amin y todos los dictadores latinoamericanos, incluyendo a los presidentes gringos que los han impuesto y financiado.

Afirmaciones categóricas pintorescas en su apartado Rudimentos en el primer capítulo . “Los principales agentes que parecen provocar el estado rudimentario en los órganos son la falta de uso”. En este apartado dice que pestañear es un “rudimento” de una habilidad ancestral que venimos perdiendo, como la de mover zonas de la piel, como los caballos. A mí me pasman esas afirmaciones tan concluyentes. Esto haría pensar que venimos de un mono que dejó de usar su cola y por eso no la tenemos. Luego, “(…) toda la parte externa de la oreja en forma de concha puede ser considerada como un rudimento (…) las orejas de los chimpancés y orangutanes son singularmente parecidas a las del hombre, y los guardianes del Zoological Garden me han asegurado que estos animales no las mueven ni las enderezan nunca”. O sea, las orejas son un rudimento y de su movilidad o no en los changos dan fe los guardias del zoológico: “nunca”. No se hable más. Hay cantidad de ejemplos, casi en cada página podría uno detenerse y encontrar cosas que le hacen a uno decir: ¿y esto es la base del evolucionismo, esa monolítica teoría que se erige como lo más avanzado que tiene la ciencia en torno al origen de la humanidad? (O del hombre, como dice Darwin si nos aguantamos la comezón del asunto de género). En este apartado de lo que él llama rudimentos, dice que las aves de las islas oceánicas, al no tener amenazas, han dejado de volar. ¿Y una gallina no ha vivido desde que existe en franca amenaza? ¿Alcanzaría un alto grado de resignación y por eso dejaría de volar?

Les da su buen lugar a las aves, un lugar más acomodado que el de los “salvajes”. (Si algo me hizo soltar el librito de HG Wells fue esta machacona palabrita que les encantaba usar en la época. Cuerpo que no ande con abrigos, bufanda y ridículos sombreros o vestidos con estructuras de alambre, es salvaje para la época). Pues hablando de aves, en su capítulo dos, apartado Sentimiento de lo bello, dice que compartimos con animales superiores y aun inferiores el sentido de la belleza (sic). Colores y cantos, dice, son apreciados por las aves, especialmente por las hembras, que admiran en los machos (no podía ser de otra forma para este macho llamado Charles) los plumajes, cantos y colores. Afirma que “el amor a lo bello no tiene en el espíritu humano un carácter especial, ya que difiere mucho en las diferentes razas y ni aun es idéntico para las naciones de una raza misma. A juzgar por los repugnantes adornos y la música atroz que admira la mayoría de los salvajes, podría afirmarse que sus facultades estéticas están aún menos desarrolladas en ellos que en muchos animales, tales como las aves. Es evidente que ningún animal es capaz de admirar la pureza del cielo, un paisaje bello o una música sabia (¡sic!); pero tampoco los admiran más los salvajes o las personas que carecen de educación, ya que estos gustos dependen de la cultura de asociaciones de ideas muy complejas.”

Un pájaro es más sensible al “arte” que un “salvaje”. En seguida viene su apartado Creencia en Dios. Religión. Termino: “los salvajes sueñan y creen que sus sueños son realidad”. Algo que dice, ni los perros ni el hombre creen. Separa entre hombres y salvajes. Se entiende así que el perro está más cerca del hombre que el “salvaje de éste”.

“Los salvajes atribuyen a los espíritus las mismas pasiones, la misma sed de venganza o las más elementales formas de justicia y los mismos afectos que ellos han experimentado”.

Este aficionado a las aves y los perros nunca ha de haber abierto un libro escrito por un “salvaje” griego. Él confía más en gente como el profesor Branbach (a saber quién es), quien “llega a decir que el perro mira a su dueño como a un dios”. Como éste son sus argumentos presentados en el apartado “Facultades mentales del hombre y de los animales inferiores”.

Hay mucho más, pero yo aquí me bajo. No voy a seguir leyendo a un supremacista, macho, racista imperialista que sin duda aportó mucho a la separación entre fe y ciencia, pero que también sin duda incurrió en unas generalizaciones absurdas, racistas, etnocentristas, misóginas y, además, declaradamente estaba a favor de la pureza de razas, de la depuración de la humanidad para que los blancos del norte desplazaran a las poblaciones del 90% del planeta. El evolucionismo no tiene la última palabra pero se porta como si la tuviera. Es lamentable que una posibilidad sea impuesta como el único camino porque detrás tiene muchos intereses particulares como dinero, poder, explotación, saqueo, robo, exterminio y pureza étnica.

 

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Hoy no circula sabatino

Parece que todo en este país se rige bajo el principio de piensa mal y acertarás. Los coches de más de 15 años de antigüedad dejarán de circular todos los sábados, y de 9 a 14 años, un sábado más del que ya de por sí les toca. Esta supuesta “modernización” del programa Hoy no circula va encaminada a salvaguardar la salud de los niños, de los pobres, de los que menos tienen en el DF y la zona conurbada, dicen las autoridades. Esa canción ya está bien rayada; es la que usan para en teletonismo y para vender cualquier programa partidero disfrazado de social. Es por su bien, dice Mancera. ¿Ahora sí? ¿Con estos antecedentes quién les cree? Lejos: en los noventa fue el bum de los verificentros, cualquiera se abría uno y las calcomanías se vendían como si fueran estampitas de álbum. Cerca: por cien o doscientos pesos, veinte años después, te siguen pasando la verificada. Que ahora vengan con que la nueva medida reducirá 10% la contaminación, es muy cuestionable. La gasolina sigue siendo igual de mala. El año pasado amagaron los de este Programa con que habría unas cámaras directamente conectadas con no se sabe qué cabina de Mago de Oz desde donde vigilarían quirúrgicamente el proceder de los verificadores para que no le pidieran mordida al automovilista. Se quedó en promesa, que por fallas técnicas o algún pretexto así. Las mordidas siguen y las tales ultra cámaras nunca llegaron o llegaron y se quedaron en su empaque, de adorno o en casa de algún funcionario.

 

El metro, malo, lento y de a cinco pesos, las peseras y autobuses en DF por ahí andan, y en EdoMex ya es lo que sea, porque lo mismo pueden ser 7 o 10 o 25 pesos, depende de por dónde se mueva usted. Las combis, los micros y los taxis chatarra, los RTP, los chimecos y neochimecos y hasta el metrobús, tan cacareado pero que en cuanto mete primera se transforma en un ninja envuelto en la nube de humo que echa, entre otros tantos medios de transporte que ni imaginamos, pero que sí pagamos, tienen cómo defenderse. Sus gremios, tradicionalmente cercanos a las mafias o unas mafias en sí mismos, se apalabran con el bueno, le entran con una sobada de mano y siguen tan campantes. Jódase el no organizado, el conductor “de a pie”, valga la expresión. Nomás piense en el último camión de la basura que le tocó ver, ya no digamos ir detrás oliéndole el escape; lo mismo pasa con los camiones de carga y volteo que ostentan un pegol de “servicio público” o similar. Nadie les puede decir nada. Muchos ni placas portan. Pantitlán, Zaragoza, Gómez Farías, Cuatro Caminos, Indios Verdes, Santa Marta, Tacubaya, Taxqueña, por poner unos casos, tienen paraderos rebosantes de unidades anónimas, porque tampoco portan placa, muchas de ellas y casi todas, por su edad, ya podrían tener su IFE (o INE). Esas unidades altamente contaminantes no van a dejar de circular todos los sábados, sería muy ingenuo creerlo. Incluso es ingenuo creer que las verifican.

Qué padre que quieran hacer del DF una ciudad limpia. Somos los primeros en aplaudir. Pero volver a aplicar el madruguete, la imposición, el principio de pague ahora y viaje después y no hay de otra, es lo que calienta los ánimos. Hoy no circula empezó en 1989. Veinticinco años después de haber sido una minita de oro para empresarios y funcionarios, vienen a decirnos que debe ser modernizado; y por modernizar entienden cargarle todo el peso al más débil. Imponen sin alternativas: ¿me van a aceptar mi coche a cuenta de uno más reciente?, ¿cuáles son las alternativas para los vehículos utilitarios? Igual uno no tiene coche y siente que no tiene vela en el entierro. Pero resulta que todo lo que necesitamos, sí necesita ser transportado, y no se transporta en un último modelo. Sube la gas, sube el producto. Sube su transportación, pues lo mismo.

 

Otra cacareada al estilo GDF: los taxis eléctricos Nissan. Salieron unos cuantos, el relumbrón de la nota y la foto para salir en la tele y ya. ¿Alguien se ha subido a uno? Pusieron una estación de recarga en la fuente de las Cibeles, pero ahí está, tan abandonada como una caseta de teléfono de tarjeta. Por cierto, Estados Unidos ha retirado de circulación buenos coches eléctricos por eso, por buenos: el EV1 de GM, RAV4 Toyota, entre varios otros.

Un coche retirado: http://www.dailymotion.com/video/x6vkpu_1-sub-esp-quien-mato-al-coche-elect_news

La danza de la (i)realidad

¡Pinche Jodo!  Son mis dos palabras para describir la muy desangelada experiencia de haber visto la Danza de la realidad. Hay muchísimas cosas que dan grima, por ejemplo :
A) ¿Por qué le pone el nombre de su libro si del mismo no toca ni un capítulo completo, siquiera?
B) En el libro el padre es un culero y la madre no se queda atrás. ¿Cambió de opinión? La película es una oda a su padre. Parece que necesita redimirlo.  Si ya lo denostó que se aguante, carajo.
C) ¿Por qué pensó que era atinado o atractivo que su madre cantara cada que abría la boca?  Después de las primeras veces es chocante.
Para acabar pronto no hay nada ahí,  ni en la historia, ni en las actuaciones,  escenarios, diálogos, no hay nada. Es como una cucharadita muy raquítica de una sopa magra y sin chiste. El libro homónimo da para mucho, la vida del Jodo, al menos como la presenta en su libro, es interesante y abundante en anécdotas y vivencias que podrían haber llegado a la pantalla de una manera muy lograda. A estas alturas de su vida podría haber hecho una obra memorable, a su altura,  pues.  Si el título fuera la Danza de mi papá,  ya sabría uno si ir o no. Con buen ojo comercial, se colgó del nombre de una obra suya  para presentar algo que no alcanza a ser ni el aroma.

Jodo

 

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Broken Penguins

Saving broken Penguins, one page at a time.

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