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Archive for 28 febrero 2015

La inentendible justicia mexicana

Este 26 de febrero fueron entrevistadas las periodistas independientes de medios europeos y canadienses Emily Barraza y Nancy Caubet en el programa de radio Así las cosas, transmitido en W Radio y conducido por Martín Hernández y Sopitas. Las periodistas han seguido de cerca el caso de la desaparición y, seguramente, asesinato de estudiantes de Ayotzinapa. Ambas refirieron lo difícil que les resulta explicarles a sus jefes la colusión de las autoridades mexicanas con la delincuencia y lo difícil que es separar unos de otros. Sus jefes, dicen ellas, pese a ser algunos de ellos periodistas de larga trayectoria e incluso conocedores de la realidad latinoamericana, no lo acaban de entender. Dicen que en Canadá o en Europa, les cuesta trabajo entender por qué policías matan a estudiantes, si éstos son el futuro de un país. Cómo la PGR es juez y parte, cómo un alcalde es el principal responsable. Supongo que más trabajo les costaría entender cómo puede actuar el ejército en las calles como si fuera una pandilla y no la (quezque) máxima instancia de resguardo de la seguridad de la nación (¿Cuándo fue la última vez que el ejército mexicano defendió a este país de otro ejército enemigo? Se pregunta el historiador Lorenzo Meyer –EZLN, EPR, activistas, profesores, estudiantes, viejitas y guerrilla no cuentan). Esos jefes de las periodistas tampoco entienden cómo las fuerzas armadas, por instrucción, auxilian primero a la autoridad para atacar al ciudadano antes que al ciudadano atacado por la autoridad. Tampoco van a entender cómo el (ahora ex) procurador general del país se aferra a sostener una versión de los hechos de Iguala que cualquier lector de libro policiaco encontraría increíble, porque en una supuesta hoguera que estuvo muy lejos de alcanzar los grados necesarios para quemar un cuerpo, en una noche de lluvia a cielo abierto, hasta las hebillas de los cinturones y los botones de metal se calcinaron a tal punto que se hicieron fina ceniza, pero los plásticos y uniceles del basurero, intactos.

Si estas periodistas extranjeras se asombran, consternan, indagan, señalan y critican, muy por el contrario, en casa tenemos perritos falderos que le hacen gordo el caldo a la PGR y compañía. Un ejemplo: el pasado 9 de febrero, en un programa vespertino de Radio Red, autonombrado noticiero, Jesús Martín Mendoza, el locutor que dice que es periodista, se mofó, denostó, censuró y encabronó con las declaraciones de Omar García, uno de los sobrevivientes al ataque a los normalistas, y con las conclusiones de los peritos argentinos, nada favorables a la increíble PGR. Mientras pasaba la declaración de Omar García, interrumpía con pujidos, bufidos y de plano la quitó y dijo con manazo en la mesa “basta, basta, no es posible, hombres que no sabían ni hablar, ahora dicen los y las” refiriéndose a la distinción de género del declarante en relación con los padres de familia de los secuestrados. De los peritos, al estilo nazi, dijo que no se atrevieran a desafiar a nuestras (con fuerza en la n) prestigiadas instituciones. Una joyita de tipo. Si le interesa pasar a saludarlo está en tuiter como @JesusMartinRed.

Se están cumpliendo cinco meses del ataque a los normalistas y Murillo Karam (para estos momentos ya fuera de la PGR porque ya se cansó), no logró cerrar el caso más representativo (o al menos el más reciente y difundido) de la podredumbre en la que se encuentra el país, con la policía y el ejército trabajando para el narco, mismo que a su vez es parte de un gobierno que está arrasando movimientos disidentes en estados del país típicamente insurgentes. Disfrazar la represión con máscara de combate al crimen organizado no ha funcionado, como tampoco hacerlo con presuntos programas de apoyo en zonas de alta marginalidad; programas que pasan a ser lavadoras de dinero de las narcoelites del crimen organizado cuyo salario sale del dinero público y los medios se empeñan en seguir llamando (des) gobierno.

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Hawai 5-0, y va perdiendo

Ayer tuve la mala idea de chutarme un programa completo de la refriteada serie Hawai 5-0. Las playas turquesas, los cielos azules, las casas a pie de mar, las palmeras, todo muy idílico y, de pronto, en tropel, robocops enchalecados, empistolados y ajuareados para la ocasión persiguiendo afanosos a un criminal, me hacen pensar en el profundo retroceso en el que estamos como humanidad, y más con especímenes como un polecía que está convencido de actuar a favor de la verdad, la justicia y, peor, la democracia y sus sacros valores.

hawai5-0El episodio de ayer era una apología de las invasiones del gringo al Medio Oriente. Unos chicos nerdos eran “víctimas” ideológicas de la Yihad. Tenían arsenal explosivo en una casa y tramaban un ataque. Eran una célula del islam más radical conectado con Al Qaeda ¿En Hawai? Sí. A la que atrapan es a una muchachita rubia de grandes ojos tiernos (la juventud “americana”?). El tira bueno trata de convencerla con sermones de púlpito de que está en un grave error si cree que el terror de imponer al islam va a trastocar los valores de la democracia, las libertades de “América”, la fe en… bueeeno! El choro sigue y sigue. Al final, atrapan a unos operadores de la red que aparentaban ser buenos ciudadanos “americanos”y resulta que eran unos malvados afganos (comillas). Van y le dicen a la chamaca que ya cayeron sus patrones, que ya le pare. Más choro adoctrinador y ella les escupe con los ojos. Luego van con un ex invasor de Afganistán: sin piernas, sin un brazo, con prótesis; están ayudándole a hacer lagartijas (madreado pero satisfecho con el deber cumplido, leo en la imagen) y le dicen que los que lo dejaron así y mataron a todos sus amigos en la invasión, ya están en el tambo cumpliendo justa condena: jum. “Creíamos que eso te haría sentir que valió la pena como quedaste”.

Curiosamente, estoy leyendo esta mañana que todos los días se suicidan 22 veteranos (el nombre cursi que usan los gringos para decir ex militar, ex asesino, ex invasor y ex baboso que va a hacerle el caldo gordo al imperio) en Estados Unidos, 8 mil en un año. 50% tienen probabilidad de sufrir algún trastorno psíquico que los deje mal para siempre o los lleve al suicidio. La mayoría quedan en la pobreza, muchos en la indigencia, el abandono físico, material y emocional. Raro el que agarra un trabajo algo que lo aleje de una pistola.

Nada es gratis en la tele. Ese episodio que vi, obviedad de obviedades, es propaganda pura adicionada con toques de intentos de gracejos entre los personajes (refritísimos de los sesentas, cuando los enemigos eran los rojos). Qué bodrio.

Broken Penguins

Saving broken Penguins, one page at a time.

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