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Archive for 27 junio 2011

American güey

Robert García

Paso franco a El Vaticano (Italia) y España para latinoamericanos

Comienza a circular la propuesta de que países como Italia, que tiene un subpaís, que es el Vaticano, y España, tienen la obligación histórica y moral de dar entrada franca a cualquier latinoamericano que quiera pasar.  El sangrado que han hecho y hacen de toda la América Latina es inmensamente mayor a la mella que pueda hacer cualquier persona proveniente de esta zona del planeta que quiera pasarse una temporada en tierras españolas o vaticanas-italianas. El Vaticano tiene miles de embajadas en Latinoamérica llamadas iglesias, capillas, basílicas, catedrales, etc. , de las que continúa sacando carretadas de dinero, niños, simpatizantes y demás bisutería. España mamó, derrochó, perdió y ahora vuelve a mamar todo lo que puede de las excolonias que a veces no parecen tan ex.

No son pocos los latinoamericanos rechazados todos los días de las aduanas de estos países nomás porque sí, porque no parecen traer suficiente dinero o porque sí. Por que sí, les dicen no.

Que comience el paso franco para latinoamericanos en estos dos apostólicos países.

 

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4 horas de tele

Acabo de leer un artículo de la American Scientific sobre la adicción a la televisión. Destaca los datos precisos y empíricos, las reacciones químicas-fisiológicas, las experiencias y la reacción ante ellas por parte de la población muestra, etc. Algo de lo que me llamó la atención es que señala que hay teleadictos crónicos y moderados. Los primeros, dice, ven en promedio 4 hrs. de tele al día, mientras que los otros oscilan las 2hrs.
Creo que se quedan muy cortos. Por ejemplo, no mencionan un dato relevante, como la edad de la población en la que se basaron. Y digo que se quedan cortos porque yo conozco personitas de entre 7 y 15 años que, sin pedo, tranquilamente, se meten unas 6 a 8 horas diarias de tele al día. Si hacen la tarea, terminan de hacerla por ahí de las 4 de la tarde y lo que resta del día y la noche es tele. Sin contar que muchas veces, casi siempre, hacen la tarea frente a la tele prendida y comen igual. A esto hay que agregar que en muchos casos los papás no están en casi todo el día. Cuando llegan, llegan a descansar, lo cual consiste en prender la tele, en lo que los hijos se solidarizan. La cena suele ser frente al mismo aparato; si hay alo de charla, se desarrolla lanzando constantes miradas al aparato y mirándolo en lugar de la persona. Y aun si los padres estuvieran más tiempo en casa, mandarían a los hijos a ver la tele o les pondrían una película mientras ellos salen, hacen algo o también ven la tele (otra tele de las dos o tres que hay en casa). Esto pinta para ser norma los fines de semana. Las 4 horas que menciona el artículo me parecen poco realistas o muy localistas. A los de American Scientific les hace falta venir a comer al mercado, a una fonda, restaurante, bar, etc., en México. Basado en el puro latido, puedo generalizar que en 7 de cada 10 giros de los arriba mencionados hay tele, grande y a colores. Está en locales fijos, en puestos de lámina o en localitos sobre la banqueta; pensada para el cliente, para que coma a gusto y se entretenga. No se le vaya a ocurrir estar pensando en algo (¿cómo?, ¡si está comiendo! ) o fijarse si pasa una cucaracha o si está limpia la bata de la señora. El dependiente obra de buena fe y pone el aparato como punto de atracción equiparable a la calidad de los productos que ofrece. L atmósfera que se crea gira en torno a las imágenes y el chillido de la gente en la pantalla.
El cliente llega, consume y se va. Pero los del lugar pueden pasar hora tras hora viendo fija o intermitentemente programa tras programa, mientras preparan, sirven y pican la uva.
Desde hace algunos años, podemos decir que (alguien, algo, el sistema, el gobierno, dios), una tele en cada cuarto nos dio.

Interesante encuesta sobre el tiempo que se ve la  tele en México hecha por estudiantes de español extranjeros

El día E en México

El día E en México

Este 18 de junio es el día E, el día de lengua española. Este festejo comenzó en 2009 impulsado por el Instituto Cervantes, el cual cuenta con 78 centros distribuidos en el mundo. Según se ve en la página eldiae.es, han estado celebrando en Londres, Túnez, Argelia, Australia, la misma España, obvio, y en muchos lugares más de Europa y Asia. En la prensa mexicana hay mucha sangre, muchos chisme de candidatos y candidotes,  mucho desmadre y sólo uno que otro periódico comenta sobre Querétaro, la ganadora en el concurso propuesto por el Cervantes para elegir “la palabra más bella” del idioma.

Me da la impresión de que este día se relaciona mucho con España y con el Cervantes. Acá en el Centro de Enseñanza para Extranjeros de la UNAM, el lugar, digamos,  más académico y prominente para enseñar español a extranjeros, hasta donde sé, no hizo nada, o al menos nada relevante para celebrar este día. El gobierno del DF, tan afecto a España, parece que tampoco. Es decir, el país con más hispanohablantes en el mundo no festeja su lengua cuando en “todo el mundo” por ella están de fiesta.

Hay quienes se preguntan si realmente necesitamos un día E. Pues en México, y no dudo de que en otras muchas partes de la América que habla español, parece que la respuesta es no o una encogida de hombros.

Es curioso que una palabra que ni es española, sino purépecha u otomí, haya ganado. Ojalá con eso gane algo Querétaro y ganemos todos un poco en este país asolado por las incapacidades de unos, las supercapacidades de otros y la indiferencia de muchos. Allá  afuera ven muy mal a México: que no vengan, que llueve bala, que el narco, que las mafias, que caen cabezas.

Una palabra que no es española gana el concurso de la palabra española más bonita y pertenece a un país muy apreciado internacionalmente, pero, actualmente, el que es tachado como el más violento del mundo… o casi.

La guerra mundial contra las drogas fracasó

En los primeros días de junio del presente año salió un reporte elaborado por la Global Commission on Drug Policy
en el que se remarca que la guerra contra las drogas no ha dado resultados satisfactorios en sus casi 40 años y prácticamente no hay sustento para decir que se pueda ganar. (véase la nota)

En la Comisión participan expresidentes (de México y Brasil), escritores (Vargas Llosa y Fuentes), gente que ha estado cerca del negocio como el oficial George P. Schultz, quien trabajó con Nixon y Reagan, el exsecretario de la ONU Kofi Annan, entre muchos otros especialistas civiles, militares y funcionarios. Los resultados se resumen en que se deje de considerar como criminales a los consumidores y se abra el mercado de la marihuana, principalmente, para bajar la ferocidad de las mafias que ya operan en todo el mundo.

Los argumentos en contra, como los que expone el vocero de la Office of National Drug Control Policy de Estados Unidos, Rafael Lemaitre, se basan en el supuesto de que entre más drogas, menos posibilidades habrá de garantiza salud y seguridad al pueblo. Este sub argumento lo puede desbaratar cualquiera con dos dedos de frente sin mucho esfuerzo: creer que los gobiernos se preocupan por la salud y la seguridad va mucho más allá de la inocencia. Si así fuera, para poner tres casos:

a) se tendrían que prohibir el tabaco industrializado tipo el de la Philip Morris y similares

b) la comida trans y chatarra de la Danone, Kraft, Unilever, Monsanto, Pepsico, etc. y

c) las infumables idioteces de la tele, especialmente la abierta mexicana y especialmente “la barra cómica”.

A estas alturas no se puede confiar en nadie. Que exfuncionarios que en su momento tuvieron la oportunidad de tomar medidas contundentes y no lo hicieron salgan 10 años después a abogar por la despenalización, puede traer jiribilla. Que los que ahora están en la silla se opongan a soltar el segundo o tercer negocio más jugoso del mundo, se entiende tanto como no se entiende la posición de los anteriores. El absurdo de combatir, en esencia, a una planta, no deja de ser tan ridículo como triste es que el teatrito arrastre trata de gente, comercio sexual infantil, secuestros y demás lastres insostenibles.

Sobran las pruebas sobre lo adictivos que son los cigarros industrializados y las miles de muertes, accidentes,  problemas sociales, familiares, abusos  y demás consecuencias del abuso del acohol, pero no son suficientes para opacar la magnitud de los intereses involucrados en el mercado de las  otras drogas tan bien defendido por funestos personajes como los presidentes de México y Colombia.

¿Cántos muertos más?

Protesta aérea en acto de Calderón en Stanford

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Broken Penguins

Saving broken Penguins, one page at a time.

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